«Abrazar la vida como viene»: El proceso de transformación y acompañamiento en el Centro Barrial Mamantula

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Mujeres de barrio Comercial en proceso de recuperación de adicciones comparten su vivencia a través de los cuatro umbrales del Hogar de Cristo, desde la recepción inicial hasta el servicio solidario con quienes recién ingresan.

En la calle Río Quinto 180 del barrio Comercial, en la ciudad de Córdoba, se encuentra el Centro Barrial Mamantula. En este espacio, mujeres provenientes de distintas localidades —como Córdoba y la provincia de Río Negro— transitan un camino comunitario orientado a la superación del consumo problemático de sustancias, la sanación emocional y la reconstrucción del proyecto de vida.

El itinerario de recuperación se estructura en cuatro etapas progresivas denominadas «umbrales»:

  • Primer y segundo umbral (Refugio): Constituyen la etapa inicial orientada a la contención directa, la acogida y la recuperación de hábitos cotidianos frente al impacto del consumo y la calle.
  • Tercer umbral (Granja e Historización): En esta fase se profundiza en la espiritualidad y en un trabajo reflexivo de historización, abordando vivencias, dolores y duelos no resueltos desde la infancia hasta la actualidad.
  • Cuarto umbral (Servicio): Las participantes en esta etapa avanzada asumen la tarea de «hacer servicio», recibiendo a las mujeres que recién ingresan al refugio. A través de un abrazo fraternal y empático, brindan el mismo acompañamiento afectivo que ellas recibieron en su llegada.

Rutina comunitaria y trabajo social

La dinámica cotidiana combina la contención afectiva con tareas organizadas de convivencia. Las jornadas comienzan a las 7:00 a.m. con momentos de espiritualidad y lectura compartida. Posteriormente, la rutina incluye labores de limpieza de la casa, asambleas de diálogo colectivo y talleres. Por la tarde, se desarrollan actividades sociocomunitarias abiertas al barrio, como la merienda y el espacio deportivo para niños denominado «brocherito».

Entre los testimonios presentes en el centro se destaca el de Julieta (24 años), quien realiza el proceso junto a su hija Sofi y resalta el constante aprendizaje que le brindan las asambleas comunitarias. Por su parte, María (35 años), excomerciante de Río Negro, relata cómo logró superar años de consumo e impacto de duelos familiares tras «levantar la mano» y solicitar asistencia. María enfatiza que el paso más complejo e importante para quien sufre una adicción es vencer el aislamiento, romper el silencio y acudir a un centro barrial, un profesional o un entorno cercano para pedir ayuda.

Escuchá la nota completa acá:

LA HORA DE LAS VILLAS Y LOS BARRIOS. Lunes a viernes de 15:30 a 18hs, con «Perla» Flores.
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