Más allá de la pantalla: la reflexión de las pasantes del Bioy Casares sobre la hiperconexión juvenil y la vida postpandemia

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Un debate sobre cómo el confinamiento aceleró la dependencia tecnológica, el aumento del uso problemático de redes sociales y la brecha entre el acceso a la información y la madurez emocional en niños y adolescentes.

El impacto de la pandemia de 2020 no solo transformó la rutina diaria, sino que consolidó a los dispositivos digitales como el eje central de la educación, la comunicación y el entretenimiento. En el marco de su trabajo de pasantía, Fátima, Sofía y Guadalupe abordaron esta problemática en una emisión radial y de podcast reflexiva sobre los hábitos digitales de la juventud y los desafíos de la hiperconexión actual.

Durante la charla, las jóvenes destacaron que, si bien las herramientas digitales permitieron sostener el aprendizaje y el contacto social en momentos de aislamiento, también dejaron secuelas profundas en el bienestar de niños y adolescentes. En la emisión se mencionaron datos de UNICEF Argentina sobre las consecuencias del encierro, entre las que destacan la sobreexposición a pantallas, la disminución de la actividad física y el surgimiento de dificultades emocionales. Asimismo, se citó un informe de la Organización Mundial de la Salud (OMS) que indica que el uso problemático de redes sociales en adolescentes pasó del 7% en 2018 al 11% en 2022.

Uno de los puntos clave del debate fue el impacto de la sobreexposición a la información a través de plataformas como TikTok, lo que provoca que niños de diez años estén expuestos a temáticas e hiperestímulos propios de edades más avanzadas. Al respecto, las pasantes remarcaron la diferencia entre estar informado y contar con la madurez emocional o el criterio necesario para interpretar lo que se consume en internet. Esta dinámica, sumada al hábito del desplazamiento continuo o scrolling, ha fomentado una búsqueda de inmediatez que altera la paciencia, acorta los periodos de atención y dificulta actividades cotidianas como leer un libro o mantener conversaciones cara a cara sin consultar el teléfono.

A modo de conclusión, la reflexión del grupo enfatizó que la tecnología no debe verse como un enemigo a eliminar, sino como una herramienta que requiere acompañamiento adulto y límites claros. El desafío fundamental radica en evitar que la conectividad virtual remplace los vínculos humanos reales, garantizando que la tecnología forme parte de la vida cotidiana sin que la vida se reduzca únicamente a una pantalla.

Escuchá la nota completa acá:

LA HORA DE LAS VILLAS Y LOS BARRIOS. Lunes a viernes de 15:30 a 18hs, con «Perla» Flores.
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