La celebración de San Cayetano encuentra este año a Argentina, y en particular a Córdoba, inmersa en una profunda crisis socioeconómica, marcada por el clamor de «poco pan y menos trabajo». Este escenario es descrito no solo como un problema económico, sino como un drama espiritual, humano y político que afecta la dignidad de las personas.
7 de mayo del 2025 – El comunicado emitido hoy en Plaza San Martín (y publicado al final de esta nota) subraya que la situación actual ha agudizado brutalmente el empobrecimiento de vecinos de nuestros barrios populares y periféricos, así como la pérdida de empleo para quienes antes gozaban de un mejor nivel socioeconómico. El impacto va más allá de lo económico; «poco pan y menos trabajo» significa estar sin rumbo, sin mesa compartida, viviendo con miedo y necesidades básicas no atendidas.
La gente clama por la dignidad de trabajar y ganarse el pan para su familia, rechazando la limosna y aspirando a la autonomía de comer en su casa, en familia y elegir qué comer. Se enfatizó que el trabajo justamente remunerado es un derecho humano fundamental y una exigencia de la dignidad inalienable de toda persona.
Citando al Papa Francisco, el comunicado resaltó la diferencia entre obtener pan, que a menudo se logra por caridad, y conseguir trabajo, que es mucho más difícil. El pontífice argentino en su momento asoció el trabajo (T) con el techo y la tierra como pilares de los derechos humanos básicos, hoy el propósito mayor de nuestro pueblo.
Cabe destacar que en la Argentina actual, y especialmente en Córdoba, el desempleo y la precarización laboral son estructurales. En el Gran Córdoba, la desocupación alcanza el 9%, y el 55% de los trabajadores de la provincia carece de aportes o protección laboral. Esta realidad es particularmente dura para jóvenes, mujeres y migrantes, quienes son los más vulnerables en el mercado laboral.