El gobernador de la provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof, llegará esta semana a Córdoba en el marco de una visita que combina agenda sindical y proyección política. Su participación en el congreso de la Federación de Asociaciones de Trabajadores de la Sanidad Argentina (FATSA), que se realizará en La Falda, será el eje formal de su presencia en una provincia históricamente esquiva para el kirchnerismo.
Invitado por Héctor Daer, uno de los principales referentes de la Confederación General del Trabajo, Kicillof será uno de los oradores centrales del encuentro. Sin embargo, su desembarco en territorio cordobés tiene una lectura política más amplia: avanzar en la construcción de una figura con proyección nacional de cara a las elecciones de 2027.
Desde su entorno señalan que la visita se desarrollará con cautela para evitar tensiones con el gobernador de Córdoba, Martín Llaryora, con quien mantiene canales de diálogo abiertos, especialmente en reclamos compartidos frente al gobierno nacional de Javier Milei. No obstante, no descartan que ese vínculo pueda evolucionar hacia acuerdos políticos más amplios en el futuro.
En paralelo, dentro del espacio que lidera Kicillof reconocen la importancia del electorado cordobés en cualquier estrategia nacional. En ese sentido, el ministro de Gobierno bonaerense, Carlos Bianco, planteó la necesidad de trabajar para que el votante de Córdoba se sienta representado por el peronismo, relativizando la idea de un rechazo estructural en la provincia.
En las últimas semanas también comenzaron a circular versiones sobre posibles alianzas de cara a 2027. Entre ellas, se mencionó a la diputada nacional Natalia de la Sota como una eventual compañera de fórmula. Aunque desde el entorno del gobernador bajaron el tono a esas especulaciones, destacaron su perfil dentro del peronismo cordobés.
El armado territorial en Córdoba tiene como uno de sus referentes al exsenador Carlos Caserio, quien ya impulsó actividades del espacio. En ese marco, el lanzamiento del Movimiento Derecho al Futuro (MDF) comenzó a tomar forma con actos y presencia de funcionarios bonaerenses en la provincia.
La visita se produce además en medio de tensiones dentro del peronismo, particularmente con sectores alineados a Cristina Fernández de Kirchner, que cuestionan algunas decisiones políticas recientes y el rumbo estratégico del espacio.

