Marco Galán, director de Radio La Ranchada, analiza el fenómeno popular de Belgrano en el barrio de Alberdi, destacando los valores de solidaridad, identidad multicultural y pertenencia que confrontan con la lógica de las Sociedades Anónimas Deportivas.
El reciente éxito de Belgrano no es solo un logro deportivo, sino la expresión de una entidad cultural profundamente arraigada en el barrio de Alberdi. Según Marco Galán, director de Radio La Ranchada, lo que se vive en las calles cercanas al estadio es un fenómeno popular masivo donde la comunidad se apropia del espacio público con música, ferias y festejos, integrando el club a la vida cotidiana de los vecinos.
Para Galán, este modelo se diferencia drásticamente del proyecto individualista que prima en otros ámbitos de la sociedad. Un ejemplo claro es el compromiso de jugadores como el «Chino» Zelarayán, quienes eligen regresar al club en la plenitud de sus carreras, priorizando el afecto por su gente y su pueblo por sobre ofertas millonarias de clubes internacionales y de gran poder económico. «No es primero la plata y el proyecto individual, sino que este pibe y muchos pibes más piensan primero en su gente. Este triunfo representa a un fútbol que es realmente la expresión genuina de valores sociales y solidarios», destaca Galán.
El director de La Ranchada resalta además que este modelo de club social se posiciona como una alternativa frente a la propuesta de las Sociedades Anónimas Deportivas (SAD) impulsadas por el gobierno nacional. Galán sostiene que, mientras algunos buscan convertir a los clubes en empresas privadas para lucrar con la pasión, Belgrano demuestra ser un motor de promoción social y equidad, citando como ejemplo el éxito de su fútbol femenino a nivel continental.
Finalmente, la identidad de Belgrano se define por su carácter multicultural y plurinacional. El barrio de Alberdi es un refugio para comunidades de inmigrantes latinoamericanos —bolivianos, peruanos, paraguayos y venezolanos— y para comunidades originarias como los Comechingón. Esta diversidad, lejos de ser una debilidad, enriquece la historia de una institución que, desde el interior de Córdoba, logra desafiar el centralismo porteño y demostrar que la patria se construye desde lo colectivo.
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