Bolivia: crece la crisis y miles de manifestantes exigen la renuncia del presidente Rodrigo Paz

Una multitudinaria asamblea realizada en la ciudad de El Alto rechazó cualquier instancia de diálogo con el Gobierno boliviano y ratificó el pedido de renuncia del presidente Rodrigo Paz. Las protestas y bloqueos ya llevan más de un mes y profundizan la crisis política y social.
Bolivia

La crisis política en Bolivia sumó un nuevo capítulo de tensión luego de que miles de representantes vecinales, sindicales y organizaciones sociales reunidos en la ciudad de El Alto rechazaran cualquier posibilidad de diálogo con el Gobierno nacional y ratificaran su exigencia de renuncia del presidente Rodrigo Paz.

La decisión fue adoptada durante el denominado “Gran Cabildo por una Bolivia Libre y Soberana”, una convocatoria impulsada por organizaciones vecinales de La Paz y El Alto que reunió a dirigentes campesinos, referentes sindicales, líderes barriales y distintos sectores movilizados que desde hace más de un mes protagonizan protestas y bloqueos en distintos puntos del país.

El encuentro se desarrolló en uno de los principales focos de la conflictividad social boliviana y marcó un endurecimiento de las posiciones frente a los intentos del Ejecutivo de abrir canales de negociación para desactivar el conflicto. Los asistentes coincidieron en rechazar cualquier convocatoria al diálogo promovida por el Gobierno y resolvieron mantener las medidas de fuerza vigentes.

Entre las resoluciones aprobadas durante el cabildo se destacan la declaración de un estado de emergencia movilizado permanente, el fortalecimiento de los bloqueos y protestas en todo el territorio nacional y la exigencia de renuncia inmediata del presidente Rodrigo Paz.

Los sectores movilizados responsabilizan al mandatario por la situación económica y social que atraviesa el país, caracterizada por problemas de abastecimiento, dificultades para acceder a combustibles y un creciente malestar social. Según expresaron distintos referentes durante la jornada, consideran que el Gobierno no ha dado respuestas concretas a las demandas planteadas desde el inicio del conflicto.

La crisis ya acumula 33 días consecutivos de protestas y cortes de rutas, una situación que comenzó a impactar de manera directa en la vida cotidiana de millones de personas. En varias regiones se registran faltantes de combustibles, alimentos y medicamentos, mientras que el transporte y la actividad económica también se ven afectados por las restricciones a la circulación.

De acuerdo con reportes oficiales de la Administradora Boliviana de Caminos (ABC), los bloqueos mantienen interrumpidas importantes rutas interdepartamentales en alrededor de un centenar de puntos distribuidos en distintas zonas del país. Esta situación dificulta el traslado de mercaderías y genera complicaciones para el abastecimiento de productos esenciales.

La postura adoptada por las organizaciones sociales en El Alto representa un nuevo revés para el Gobierno, que en las últimas semanas intentó impulsar instancias de diálogo para alcanzar una salida negociada. Sin embargo, la decisión de los sectores movilizados refleja el creciente nivel de confrontación política y la falta de consensos para encauzar el conflicto.

Mientras tanto, la preocupación crece tanto dentro como fuera de Bolivia por la prolongación de una crisis que ya supera el mes de duración y que amenaza con profundizar sus consecuencias económicas y sociales. Con las posiciones cada vez más endurecidas y sin señales de acercamiento entre las partes, el escenario continúa abierto y con un alto grado de incertidumbre sobre su resolución.

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