En una entrevista radial, el coordinador Juan Esteban Álvarez destacó la contención afectiva de los centros barriales, reveló preocupantes datos sobre la baja edad en el inicio del consumo y planteó los desafíos clave de la inserción laboral y el acceso a la vivienda.
En el marco del programa La hora de las Villas y los barrios, Juan Esteban Álvarez, coordinador del abordaje pastoral y comunitario de las adicciones de Cáritas, detalló la labor que llevan adelante los dispositivos de la Familia Grande Hogar de Cristo en la provincia de Córdoba. Durante el encuentro, se remarcó que estos espacios no funcionan como instituciones de internación involuntaria, sino que requieren que la persona «levante la mano» y pida ayuda voluntariamente para iniciar un proceso de acompañamiento basado en la contención, la reconstrucción de vínculos familiares y la no estigmatización.
Durante la entrevista, se presentaron datos de un estudio realizado por la socióloga Ana Laura Sparren al cumplirse 10 años de la presencia del Hogar de Cristo en Córdoba. El relevamiento reveló que el 80% de los varones entrevistados comenzó a consumir sustancias entre los 10 y 12 años, mientras que en el caso de las mujeres el inicio suele darse más cerca de los 18 años. Álvarez advirtió sobre la creciente ruptura de contención en los sectores vulnerables y la preocupante baja en la edad de inicio de consumo en los barrios populares. Asimismo, se destacó la celebración del segundo aniversario del centro barrial Madre de la Escucha en el barrio Argüello, impulsado junto al padre Daniel Blanco para responder a esta problemática en la zona.
Por último, se expusieron los principales desafíos a los que se enfrentan quienes avanzan en su proceso de recuperación. Entre ellos, se enfatizó la dificultad para la inserción laboral debido a los prejuicios de los empleadores y la falta de acceso a una vivienda digna, lo que a menudo obliga a los jóvenes a retornar a entornos complejos donde aumenta el riesgo de recaídas. Fiel al lema de las «tres C de la vida» —capilla, colegio y club, en contraposición a cárcel, calle o cementerio—, la labor de Cáritas busca ofrecer un refugio humano enfocado en la contención diaria, el trabajo y el desarrollo integral.
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