En su columna, Saravia explicó que el carnaval es una celebración popular que combina lo pagano y lo sagrado, ligada al calendario cristiano y a la previa de la Cuaresma. En ese marco, señaló que se trata de un momento en el que los pueblos “salen a la calle, muestran su otra cara y dan rienda suelta a lo contestatario”, una dimensión que —según remarcó— siempre estuvo presente en la historia del carnaval.
El caso más destacado, según el periodista, fue el del carnaval de Río de Janeiro, que este año tuvo un marcado tinte político. Saravia recordó que el presidente brasileño Lula da Silva participó de los carnavales más emblemáticos del país, como los de Recife, Salvador y Río, y que en el Sambódromo se produjo uno de los momentos más significativos.
“Allí, la escuela de samba Académicos de Niterói eligió como temática la vida de Lula”, explicó Saravia, y repasó el recorrido que fue representado en el desfile: “Desde ese niño del Sertão, que viajó siete días en la caja de un camión junto a su madre y sus hermanos, hasta el obrero metalúrgico y el dirigente sindical que luego inició su carrera política”.
El columnista también mencionó que el homenaje generó reacciones del bolsonarismo, que intentó judicializar a la escuela de samba. “La acusaron de recibir recursos indebidos y de hacer campaña política anticipada”, señaló, aunque aclaró que ambas denuncias fueron desestimadas. En ese contexto, Saravia destacó que Lula afirmó que el carnaval “demuestra al mundo la creatividad del pueblo brasileño” y que las escuelas de samba son capaces de generar trabajo, ingresos y desarrollo a través del turismo.
En Uruguay, el carnaval también fue escenario de debates políticos. Saravia explicó que, además del candombe, las murgas cumplen un rol central y tradicionalmente crítico. “Las murgas fueron duras incluso con Yamandú Orsi, presidente del Frente Amplio”, afirmó, y detalló que le reprocharon “tibieza en temas económicos, internacionales y frente al genocidio del Estado de Israel contra el pueblo palestino”.
Otro de los episodios que destacó fue la intervención de Lucía Topolansky, viuda de José ‘Pepe’ Mujica, quien reclamó que la murga Agarrate Catalina continúe participando del carnaval. “Dijo que el carnaval es sagrado y que las murgas no deberían priorizar giras en el exterior por sobre su presencia en esta fiesta popular”, señaló Saravia.
Finalmente, el periodista hizo referencia a la realidad local y recordó que en Córdoba también existen carnavales, corsos y comparsas con fuerte contenido social. “En los barrios, el carnaval sigue siendo un espacio de reclamo político y expresión popular”, concluyó, invitando a recorrer las celebraciones barriales para comprender esa dimensión viva del carnaval.
Escuchá la columna completa con Mariano Saravia acá:
LA DESPENSA. Lunes a viernes de 9 a 12hs, con Emilia Calderón.

