Artesanxs Referentes miembro de la Mesa de Trabajo x Recuperación Hábitat Laboral (que incluyen representantes de las diez ferias que integran el circuito artesanal) manifestaron su preocupación ante el inicio de obras previsto para agosto. Si bien celebran la inversión, rechazan el enrejado del espacio y exigen soluciones históricas para los más de 450 trabajadores del sector.
El emblemático circuito del Paseo de las Artes, que nuclea a unas diez ferias y aproximadamente 450 familias trabajadoras, se encuentra en estado de alerta ante el proyecto de remodelación impulsado por la Municipalidad de Córdoba. A pesar de que el sector reconoce una deuda histórica en materia de infraestructura, los feriantes denuncian que las autoridades no han tenido en cuenta sus propuestas ni las necesidades más elementales para el desarrollo de su labor diaria,.
Desde la Mesa de Trabajo por la Recuperación del Hábitat Laboral, integrada por artesanos de diversas ferias como Paseo de la Esquina, La Cañada, Feria Laprida, Feria del Niño, Feria Manjares, Feria Paseo de Las Artes y Pasaje Revol, señalan que el proyecto oficial se centra en reformas estéticas pero ignora carencias críticas. Entre los reclamos principales se encuentra la construcción de baños públicos dignos y depósitos para la mercadería, servicios que actualmente no están garantizados ni para los trabajadores ni para los turistas que visitan la zona.
Gustavo Mayer, miembro del Frente de Artesanos, explicó que el sector viene trabajando en propuestas superadoras, como la creación de casas escuelas de oficio artesanal, con el fin de recuperar espacios degradados y fortalecer el patrimonio vivo del barrio,. Sin embargo, sostienen que el plan presentado por la Dirección de Arquitectura municipal no contempla esta visión comunitaria.
Uno de los puntos de mayor fricción es la instalación de rejas en el circuito. Los trabajadores califican esta medida como una «virtual privatización» del espacio público y una ofensa al paisaje cultural e identitario de un sector con 45 años de historia. Según relataron, en las últimas reuniones se les planteó un ultimátum: «Aceptamos lo que proponen o nos vamos a quedar sin nada».
Con una fecha tentativa de inicio de obra para el 1 de agosto, la incertidumbre crece entre los feriantes. Advierten que la falta de un plan de reubicación claro y las condiciones de seguridad podrían derivar en el abandono de la actividad por parte de muchos colegas, en un contexto económico que ya es complejo tras la post-pandemia. Aunque existe acuerdo en puntos como la puesta en valor de la calle Laprida y la reparación de la plaza seca, los trabajadores exigen que la obra no se realice «a cualquier costo» y que se respete la voz de quienes sostienen el paseo cada fin de semana.
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