Consumo problemático y género

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En esta semana de la prevención del consumo problemático de sustancias, nos proponemos abordar los consumos con una perspectiva de género. ¿Cómo atraviesan esta problemáticas las mujeres y diversidades?

En el marco del #3J , desde Somos pueblo, DIAT, y Casa Pueblo invitan a reflexionar sobre la desigualdad de género en torno al consumo.

Sol Alamo, integrante  de la consejería de género de la Casa Pueblo en Yapeyú (Movimiento Evita), nos comenta mas sobre el consumo problemático en mujeres y diversidades; además, destacó la importancia que tiene abordar este tipo de problemáticas desde una perspectiva de género.

¿Sabías qué?

  • 7 de cada 10 personas que llama a l línea 141 son MUJERES que se contactan para pedir ayuda para sus familiares u otras personas
  • Los estereotipos de género impuestos por el sistema patriarcal pone a las mujeres en el lugar de cuidadoras de lxs demás, también en la temática de los consumos de sustancias.
  • Uno de los mayores temores que atraviesan las madres que consumen cuando van a pedir ayuda para iniciar un tratamiento es el miedo a que le quiten a sus hijxs. Algo que no sucede cuando van los padres que consumen.
  • La representación social de la mujer-madre y las expectativas que impone sobre ellas favorece a la estigmatización de la mujer consumidora y su condena social.
  • Las mujeres con hijos son quienes tienen mayores dificultades de acceso de adherencia y permanencia a los tratamientos por algún consumo problemático de sustancia.
  • Las responsabilidades que se asignan dentro del hogar, la doble o triple jornada laboral, el cuidado de lxs hijxs y de otras personas a cargo dificultan la permanencia en los tratamientos.
  • Las mujeres piden menos ayuda en relación a los consumos problemáticos y son las que más culpa sienten por consumir.
  • Las mujeres piden menos ayuda en relación a los consumos problemáticos y son las que más culpa sienten por consumir. El estigma social asociado al género es mayor dada la doble sanción moral: Juzgadas por consumidoras, pero también por “malas madres”, y “malas mujeres” 
  • El consumo femenino es minimizado frente a otros consumos o considerado un tema secundario. En las relaciones de poder mujer- hombre el consumo de la mujer suele quedar unido al de su pareja. Consume cuando él lo dice, o cuando él lo decide, si la pareja deja de consumir, la mujer también. Esto impide que se atienda a la especialidad de la relación de esa mujer con esa sustancia.
  • Históricamente las investigaciones, tratamientos y programas de prevención en torno al consumo de sustancia están abordados desde un punto de vista masculino. No se han tenido en cuenta las características distintivas que se requieren para trabajar con mujeres en esta temática: Las Causas y consecuencias de sus consumos, los tipos de consumo, el rol de cuidadoras que se asigna, el impacto del consumo de dicho rol, y la doble sanción moral al momento de pedir ayuda.
  • Las mujeres se acercan a los dispositivos de abordaje, en su mayoría, cuando la situación de consumo se encuentra relacionada a situaciones de violencia física, psicológica o económica. Se sufre en un doble sentido por lo problemático de ese consumo y por la violenci ejercida por otros. Las situaciones de violencia deben ser tenidas en cuenta a la hora de pensar y llevar adelante los acompañamientos a mujeres con consumo problemático de sustancias.

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