Franco Irusta, licenciado en Trabajo Social y especialista en políticas sociales, advirtió que más allá de los números, la existencia misma del fenómeno refleja fallas estructurales. “Ya de por sí que una sola persona esté en calle habla de un sistema de acompañamiento que falló”, sostuvo. En ese sentido, explicó que la llegada a la situación de calle es el resultado de procesos prolongados de exclusión. “Alguien no termina en el espacio público de un día para el otro, sino que es un proceso largo de vulneración”, indicó.
Sobre las causas del crecimiento, señaló que existen múltiples factores. Por un lado, mencionó cuestiones estructurales vinculadas al acceso a la vivienda: “Estamos en una configuración de ciudad que expulsa, con un sistema inmobiliario que aumenta los alquileres y genera una renta en relación al territorio”. También identificó factores individuales y vinculares, como situaciones de consumo problemático, pérdidas personales o violencia intrafamiliar. “Hay mujeres que van al espacio público por situaciones de violencia en sus hogares”, explicó.
A esto se suman las respuestas institucionales, que consideró insuficientes. “Hay que preguntarse qué pasa con las personas que salen de instituciones, como cárceles o espacios de salud mental, y qué respuestas existen para evitar que terminen en la calle”, planteó.
En cuanto a las políticas públicas, Irusta señaló que en la región predominan enfoques asistencialistas o punitivos. “Se atiende la urgencia una vez que la persona está en la calle, o se la expulsa por cuestiones de seguridad o de imagen urbana”, afirmó. Además, indicó que esta lógica puede generar desplazamientos hacia otras zonas: “Hay una hipótesis de que hay más personas en los barrios por procesos de expulsión de zonas céntricas”.
Respecto a la medición del fenómeno, explicó que se trata de una población de difícil registro. “Es una población de difícil acceso, que no siempre está en el mismo lugar y puede ser contada más de una vez o no ser relevada”, señaló. También subrayó la importancia de la definición utilizada. “Hoy la ley incluye no solo a quienes están en la calle, sino también a quienes están en riesgo de estarlo, lo que amplía el universo”, explicó.
Finalmente, cuestionó la metodología del relevamiento oficial y consideró que los datos son incompletos. “Puede haber números certeros, pero son totalmente incompletos. Más allá de la metodología, todos los relevamientos muestran que los números crecen y eso es una preocupación constante”, concluyó.
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LA DESPENSA. Lunes a viernes de 9 a 12hs, con Emilia Calderón.

