Mientras el Centro Qosqo de Arte Nativo celebra la diversidad cultural del Perú a través de la danza, nuevas investigaciones de expertos locales buscan rescatar del olvido pasajes trágicos y silenciados sobre el legado de Túpac Amaru II.
La ciudad de Cusco continúa consolidándose como el epicentro cultural del Perú, ofreciendo a visitantes locales y extranjeros una inmersión profunda en sus tradiciones. Una de las paradas obligatorias es el Centro Qosqo de Arte Nativo, una institución privada sin fines de lucro dedicada a la difusión de las danzas típicas de la costa, sierra y selva del país. Milusca, una de las bailarinas con más de 14 años de trayectoria en el grupo, destaca que el espectáculo busca representar la amplia variedad de trajes y ritmos que componen la identidad peruana.
Sin embargo, el misticismo de Cusco va más allá de sus puestas en escena. Según el guía y especialista Ronald Flores, la región registra 3.422 sitios arqueológicos, una cantidad tan vasta que, según sus palabras, se necesitarían «dos o tres vidas» para conocerlos en su totalidad. Flores, quien cuenta con 28 años de experiencia profesional, ha dedicado los últimos años a investigar archivos históricos para revelar información que, asegura, ha sido «manoseada» o escondida por intereses políticos y religiosos.
En su reciente publicación de 2022, Flores expone detalles desgarradores sobre la rebelión de Túpac Amaru II y el destino de su familia. La investigación destaca el trágico final del hijo menor del prócer, un niño de tan solo 9 años que fue enviado como esclavo a África y posteriormente a Madrid, tras haber sido castrado por órdenes de la corona española. Este legado, según el autor, es fundamental para entender la gesta libertadora que culminó en la independencia de 1821, y busca que la verdadera historia de los Cusco no sea «borrada de la faz de la tierra».
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