Un informe de la Defensoría del Pueblo establece que el presupuesto mínimo de un estudiante parte de los $780.000. Representantes estudiantiles advierten sobre el crecimiento del endeudamiento cotidiano, la necesidad de extender las jornadas laborales y el impacto en el rendimiento académico.
El acceso y la permanencia en la educación superior en la provincia de Córdoba enfrentan un escenario económico complejo. Según los datos del informe Costo de estudiar en Córdoba 2026, elaborado en octubre por el Área de Estadísticas de la Defensoría del Pueblo de la Provincia de Córdoba, las exigencias financieras para un alumno proveniente del interior cordobés o de otras provincias han alcanzado niveles críticos.
El relevamiento oficial contempla gastos esenciales como alimentación, vivienda, transporte, educación, salud, esparcimiento y otros consumos básicos. De acuerdo con el estudio, un estudiante con un perfil de consumo marcadamente austero requiere un piso presupuestario de $780.000 mensuales. En contraste, para aquellos jóvenes con una mayor demanda de consumo, la cifra escala hasta los $3.200.000 al mes.
Endeudamiento cotidiano y precarización
La disparidad entre los ingresos familiares y los costos fijos ha transformado la dinámica diaria de los jóvenes universitarios. Se alertó sobre la precarización generalizada de las condiciones de vida en el ámbito universitario, ya que el pago inicial de las obligaciones mensuales —tales como el alquiler de la vivienda, los servicios básicos y el transporte— consume de manera inmediata la totalidad de las asignaciones disponibles. Esta situación fuerza a los estudiantes a recurrir al endeudamiento a través de aplicaciones financieras y billeteras digitales para cubrir los gastos mínimos de subsistencia durante el resto del mes.
Asimismo, las dificultades económicas obligan a un número creciente de alumnos a incorporarse al mercado laboral o a incrementar sus horas de trabajo. Como consecuencia directa, los jóvenes ven reducida su disponibilidad horaria y se ven obligados a relegar el cursado de asignaturas o a abandonar temporalmente sus estudios universitarios.
Otra de las variables es el transporte que representa otro factor de presión financiera. Por ejemplo, quien reside en barrios perificos al centro de la ciudad y se traslada hasta la ciudad universitaria, teniendo en cuenta el beneficio del Boleto Educativo Gratuito para el ámbito académico, el sistema no cubre los desplazamientos vinculados a responsabilidades laborales. Por este motivo, se debe afrontar el costo de los pasajes de transporte urbano de su propio bolsillo para asistir a su empleo.

