El Gobierno nacional avanzó en la reestructuración del sistema de subsidios a la energía con la publicación de la Resolución 13/2026 en el Boletín Oficial. La norma reglamenta la implementación operativa de los Subsidios Energéticos Focalizados (SEF), creados por el Decreto 943/2025, y define un nuevo esquema que contempla diferencias regionales por zonas climáticas, además de un control más estricto sobre quiénes acceden a la ayuda estatal.
La medida implica el fin de los niveles N1, N2 y N3 que regían desde 2022 y cuya eliminación había sido postergada. El nuevo sistema comenzará a aplicarse desde febrero y abarcará los servicios de electricidad, gas natural por red, gas propano y garrafas, centralizando todos los beneficios en un único padrón nacional.
ReSEF: un nuevo registro con control patrimonial
Uno de los ejes centrales de la resolución es la creación del Registro de Subsidios Energéticos Focalizados (ReSEF), que reemplaza al anterior RASE y quedará bajo la órbita de la Secretaría de Energía. Este registro será el encargado de administrar el padrón de beneficiarios, los mecanismos de inscripción, consulta y revisión periódica.
Para determinar la elegibilidad de los hogares, el ReSEF funcionará mediante el cruce de datos con organismos como ANSES, ARCA y el Sistema de Identificación Nacional Tributario y Social (SINTyS). Además, la normativa habilita a la autoridad energética a definir indicadores patrimoniales que permitan excluir del beneficio a quienes cuenten con capacidad económica suficiente para afrontar el costo pleno de la energía. Los usuarios deberán mantener actualizada su información personal y familiar, tanto de manera digital como presencial en oficinas de ANSES, para no perder el subsidio.
Topes de consumo y diferencias por clima
Otro punto clave del nuevo esquema es la incorporación de criterios climáticos para definir los consumos eléctricos subsidiados. En las regiones de altas temperaturas, el Gobierno resolvió elevar los bloques de consumo base, reconociendo un mayor uso de energía asociado a la refrigeración. Sin embargo, el sistema fija límites estrictos: quienes superen esos topes deberán pagar el excedente a precio pleno, sin subsidio.
En cuanto al gas, se mantienen los bloques de consumo vigentes, pero se elimina de manera definitiva la Tarifa Social Federal de Gas. A partir de ahora, todos los descuentos y ayudas quedarán canalizados exclusivamente a través del SEF. Además, se estableció un plazo de seis meses para que los beneficiarios del Programa Hogar —subsidio para garrafas— migren al nuevo régimen.
Con este rediseño, el Ejecutivo busca reducir el gasto en subsidios mediante una focalización más precisa, aunque el nuevo esquema genera preocupación en sectores sociales y organizaciones que advierten sobre el impacto que puede tener la quita de beneficios en los hogares de menores ingresos, especialmente en un contexto de suba de tarifas y pérdida del poder adquisitivo.


