Gladys y su hija Roma, visitaron el estudio de Radio La Ranchada para contar cómo nació el emprendimiento familiar que llevan adelante junto a Thiago en distintos puntos de Alta Córdoba y Cofico, durante la mañana con Roma y por la tarde, con Thiago.
La historia comenzó cuando la familia, oriunda de Buenos Aires y que durante los últimos años había vivido en Santo Tomé, Corrientes, se mudó a Córdoba. Al instalarse en la ciudad, los chicos ingresaron al colegioy Thiago planteó la idea de cocinar y vender productos para poder afrontar el costo de su viaje de egresados.
“Me dice Tiago, ¿y si hago algo para ayudar? Lo tomé como lo que me dijo un nene de 13 años. Yo dije, no le voy a dar mucha bolilla”, recordó Gladys. Sin embargo, el adolescente comenzó a vender tortillas, o “tortas asadas”, como las llama la familia, y logró reunir el dinero necesario para pagar su viaje.
Después fue el turno de Roma. “Yo quiero estudiar inglés”, le dijo a su mamá. A partir de entonces comenzaron a vender distintos productos para poder pagar las clases de ambos chicos, hasta que lograron que ingresaran a Oxford, donde estudian los martes y jueves.
Gladys contó que al principio le costó salir a vender en la calle, ya que su experiencia laboral estaba vinculada principalmente a la actividad comercial y profesional. “Era muy difícil para mí y nada, era conocer una provincia nueva, era tratar con gente muy diferente a la de Corrientes”, explicó.
Con el tiempo, la actividad se transformó en una experiencia familiar y también educativa. Gladys destacó que durante las jornadas de venta los chicos conocen diferentes realidades y aprenden sobre el trato con las personas, el respeto, la empatía y el valor del trabajo.
“Hay otra cosa atrás, que es el dejarle el tema del respeto, el tema de los valores, el tema de que no todos la pasan bien y que no todos la pasan mal”, señaló.
Un emprendimiento familiar
Gladys explicó que Roma y Thiago participan activamente de todo el proceso. Compran junto a sus padres los insumos, los llevan a su casa y se encargan de preparar las pizetas y los budines siguiendo sus propias recetas y utilizando una balanza para organizar las cantidades. En su perfil de la red social Instagram @todoconamor.26 publican videos mostrando todo el proceso de la cocina y los productos que venden.
En cuanto a las pizetas, Gladys explicó que son individuales, precocinadas y vienen con salsa. Se venden en packs de cuatro unidades para que puedan conservarse en el freezer y prepararse de a una. Los budines, por su parte, se ofrecen en sabores de naranja, limón y vainilla.
La familia recorre habitualmente el trayecto desde Alta Córdoba hasta Cofico. Por las mañanas salen alrededor de las 9:30 horas y permanecen hasta el mediodía, mientras que por la tarde vuelven a salir junto a Thiago. Los fines de semana participan los tres integrantes del emprendimiento.
Gladys destacó que, con el tiempo, fueron construyendo una clientela habitual. Incluso contó que policías de la zona y deportistas de Instituto se acercan a comprarles sus productos. Según contó, la consigna familiar es sencilla: “Yo te vendo esto. Si vos me querés comprar, me comprás. Si no querés comprar, no me comprés”.
También señaló que tanto ella como su marido trabajan, pero que los ingresos familiares no siempre alcanzan para cubrir todos los gastos. Por eso, los chicos utilizan las ganancias de su emprendimiento para afrontar sus gustos y actividades, mientras que sus padres se hacen cargo de las necesidades esenciales.
La experiencia también modificó algunos hábitos cotidianos de los chicos. Según contó, ahora cuidan más sus útiles, su ropa y sus pertenencias porque comprenden el esfuerzo que implica reemplazarlos.
Roma, con apenas ocho años, también aprendió a manejar el dinero y dar el vuelto. Gladys contó que incluso puede calcular un vuelto de 20 mil pesos y utilizar aplicaciones de billeteras virtuales cuando es necesario, aunque aclaró que el uso de la tecnología está supervisado por los adultos.
“Elegimos salir adelante”
Gladys también reflexionó sobre los valores que buscan transmitirles a sus hijos. Para la familia, el emprendimiento no se trata solamente de reunir dinero, sino también de enseñarles que el esfuerzo y el trabajo permiten alcanzar objetivos. “Desde el momento en que vos tengas un techo y te podés bañar todos los días, creo que somos más ricos de lo que pensamos. Tener un plato de comida todos los días”, expresó.
Durante la entrevista, Roma explicó que disfruta especialmente preparar los budines y contó cómo pueden hacer los pedidos. “Mi hermano y yo andamos vendiendo unas pizetas con budines, y es para que podamos estudiar inglés”, invitó.
Quienes quieran comprar los productos pueden encontrarlos en Instagram como @todoconamor.26 o comunicarse al 3777 715390, celular de Gladys. La familia realiza sus recorridos habituales por Alta Córdoba y Cofico y también recibe pedidos.

Gladys recordó además que durante la Semana de Mayo los chicos regalaron escarapelas y que tuvieron experiencias muy diferentes con las personas que encontraron en la calle.
Para ella, esa diversidad también forma parte del aprendizaje. “Entender que no todo el mundo tiene la misma predisposición y que todo el mundo andamos medios locos”, reflexionó.
La visita a La Ranchada terminó con un agradecimiento a quienes acompañan el emprendimiento y con la invitación a conocer el trabajo que Roma y Thiago realizan junto a su familia. Una experiencia que nació de una necesidad económica y terminó convirtiéndose también en una herramienta para enseñar responsabilidad, autonomía, respeto y el valor del esfuerzo familiar del día a día.

