Hisopan a 150 guardiacárceles y les piden no salir de la “burbuja social”

Durante tres días les hicieron análisis de Covid-19 a los empleados carcelarios. Además, desde la dirección del penal les encomendaron que no amplíen el círculo de contactos personales para así reducir riesgos de contagio.

“De la casa a la cárcel y de la cárcel a nuestra casa. Ese es todo el recorrido que podemos hacer estos días. Nos tienen a todos cortitos, con esa orden”, confió ayer a Puntal uno de los 150 guardiacárceles del Servicio Penitenciario Número 6, de Río Cuarto.

No había rastro de ironía en las palabras del guardia, tal vez porque los trabajadores penitenciarios conocen mejor que nadie los riesgos a que la pandemia expone dentro de la población carcelaria.

El alcaide a cargo del penal Silvio Bravo, les impuso el régimen de “burbuja social”, es decir, evitar por todos los medios salirse de los ámbitos laborales y familiares.

“No podemos andar por el centro, ni salir a juntarnos con otras personas que no sean las del núcleo familiar chico”, ilustró el guardiacárcel de dilatada trayectoria en el edificio de la Avenida Sabattini al 2.700.

El juez de Ejecución Penal, Gustavo Echenique Esteve, vio con beneplácito la medida.

El funcionario judicial que es el nexo entre los internos y Tribunales cree que hay que extremar los cuidados para evitar de todas las maneras posibles que el coronavirus ingrese al penal. “La idea es que el personal penitenciario esté en contacto con los internos en la cárcel y con su familia dentro de sus casas, pero con nadie más”, recalcó.

Confirmó, también, que la dirección del Servicio Penitenciario organizó la semana pasada un testeo colectivo de coronavirus, entre todos los empleados.

En total fueron 150 los guardiacárceles hisopados durante los días martes, miércoles y jueves de la semana pasada, a razón de 50 análisis por día.

Desde el propio alcaide, pasando por el jefe de seguridad, el personal administrativo y todos los guardias que tienen contacto diario con los 790 internos que hoy alberga la cárcel local, fueron sometidos a los análisis de sangre que en la misma jornada eran enviados a un laboratorio para determinar si alguno de ellos corría riesgo de transmitir la enfermedad dentro del penal.

Afortunadamente, fuentes seguras informaron que ninguno de los tests de Covid-19 dio positivo y recalcaron que este mismo análisis colectivo será repetido cada 15 días, mientras dure la emergencia sanitaria.

Aislamiento preventivo

Junto con estas acciones, dentro de la cárcel continúan llevando adelante las medidas preventivas que recomendaron desde la administración central.

n Al ingresar al turno de trabajo, le toman la temperatura a cada guardiacárcel para verificar que no tenga fiebre.

n Lo mismo sucede todas las mañanas entre los internos. A todos ellos se les mide la fiebre al iniciar la jornada, para así descartar uno de los principales síntomas del coronavirus.

n Las visitas presenciales de los familiares continúan suspendidas y, a través del área social, se organizan encuentros virtuales por videoconferencia entre los internos y sus familiares directos.

n Por otra parte, cada interno nuevo que ingresa al Servicio Penitenciario Número 6, en lugar de ser llevado a un pabellón con los otros internos, permanece en una cuarentena de dos semanas, en una celda acondicionada especialmente para que esté aislado del resto.

Carpa sanitaria

Desde el origen de la cuarentena, se instaló de manera preventiva una carpa sanitaria para aislar aquellos casos sospechosos del resto de la población carcelaria.

El juez de Ejecución Penal comentó que hasta el momento no fue necesaria la utilización de esa primera barrera de contención.

“Ellos colocaron ese pabellón de aislados para pacientes leves, pero gracias a Dios no han tenido que usarlo”, confirmó Echenique Esteve.

El funcionario viene de atravesar un delicado percance de salud tras sufrir un accidente cerebrovascular, a fines del año pasado. Recién en el mes de julio pudo reintegrarse a su rol en Ejecución Penal. Para ese entonces, ya había cesado la lluvia de pedidos de prisión domiciliaria que había copado los Tribunales locales, al inicio de la pandemia.

“Los internos han sido bastante sensatos y se dan cuenta de que esta es una situación que nos toca atravesar a todos. En el último tiempo y desde que volví a hacerme cargo de Ejecución Penal se frenaron los pedidos de domiciliarias porque han comprendido que no es lógico hacer un pedido “por las dudas”. Si fuera así, tendríamos que haber vaciado las cárceles”, respondió el juez.

Salvando las distancias, Echenique Esteve dijo que institucionalmente la situación de las cárceles es similar a la de los geriátricos: “No se los puede vaciar y mandar a cada uno de los abuelos a las casas de sus familiares”, ejemplificó. “Acá pasa lo mismo”, recalcó.

Fuente: Puntal

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