Inflación contenida, consumo en baja y fuerte endeudamiento en alimentos

Vanesa Ruiz, gerenta comercial del Centro de Almaceneros de Córdoba, analizó la situación económica de las familias y comercios de la provincia. Si bien destacó la desaceleración inflacionaria en los últimos meses, advirtió sobre la caída del consumo, el endeudamiento creciente y la falta de recuperación de los ingresos.
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“Es una noticia que puede leerse con dos miradas. Por un lado, sí es clara la desaceleración. Este mes medimos un 1,8%, al igual que el mes anterior. En alimentos, el incremento fue del 1,6%”, explicó Ruiz.

Sin embargo, esa baja no se traduce en alivio para las familias. Según los datos del Instituto de Estadísticas del Centro de Almaceneros, una familia tipo necesita $1.471.261 para no caer bajo la línea de pobreza y $784.964 para no ser indigente. “Los montos requeridos siguen siendo muy altos y no coinciden con los ingresos familiares. Por eso se observa una caída estrepitosa del consumo, que también repercute en la actividad comercial”, señaló.

El informe marca una caída del 18,7% en el consumo de alimentos, con un panorama aún más complejo si se tiene en cuenta la suba constante de servicios, impuestos y alquileres.

“Si bien no estamos ante cierres masivos, muchos comerciantes están replanteándose la continuidad del negocio. Algunos han cambiado de zona, reducido personal o están analizando si seguir en estas condiciones”, agregó Ruiz. El dato más preocupante, según Ruiz, es el uso del crédito para acceder a la alimentación básica: 88,6% de las familias financia la compra de alimentos. El 44,7% lo hace con tarjeta de crédito, 36,1% a través del fiado, y 7,8% con dinero prestado.

“Esto nos habla de lo dificultoso que se volvió llevar comida a la casa. Se paga el mínimo de la tarjeta, luego se refinancia, y así se acumulan deudas con intereses usurarios”, advirtió. Además, destacó que productos esenciales como aceites, harinas y farináceos aumentaron entre un 5 y un 6%, mientras que frutas, verduras y lácteos subieron un 9% en el último mes. “Los lácteos no han dejado de incrementarse en todo el año”, lamentó.

Consultada sobre el impacto de políticas públicas como la Tarjeta Alimentar o la Asignación Universal por Hijo, Ruiz fue categórica: “El 57,7% de las familias dice que no puede acceder a toda la canasta básica alimentaria. De quienes sí acceden, el 72,5% lo hace gracias a estas ayudas del Estado. Son programas fundamentales que permiten comprar frutas, lácteos y carnes, productos que suelen estar ausentes en los hogares por los precios”.

Para Ruiz, el segundo semestre podría mostrar una continuidad en la baja inflacionaria, aunque sin mejoras claras en el poder adquisitivo. “Estamos proyectando una inflación del 33% anual para 2025, lo cual es una baja fuerte. Pero también vemos un congelamiento de los salarios, con paritarias del 1% mensual, lo que impide una recuperación real de los ingresos”, subrayó.

Finalmente, alertó sobre el impacto del atraso tarifario: “Las familias están destinando cada vez más dinero a servicios, tarifas y combustibles. Esto sigue complejizando su economía cotidiana”.

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