La situación del Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI) encendió las alarmas tras el anuncio de un fuerte recorte impulsado por el Gobierno nacional. En una entrevista telefónica, Nicolás Godoy, representante del organismo, advirtió que la medida podría significar el “virtual cierre” de la institución.
“En una planta del Instituto que tiene alrededor de 2.300 personas, una cantidad de despidos de alrededor de 1.400 o 1.500 personas equivale al virtual cierre del instituto”, afirmó Godoy, al describir la magnitud del ajuste previsto.
El conflicto se originó luego de que se diera de baja cerca de mil servicios tecnológicos que el INTI ofrecía a la industria. Según explicó el entrevistado, esta decisión impactaría directamente en unos 700 puestos de trabajo, aunque posteriormente se conoció que el recorte podría ser aún mayor.
Desde el Gobierno, los argumentos giran en torno a una supuesta falta de uso de estos servicios y a la existencia de oferta privada. Sin embargo, Godoy desmintió estas afirmaciones: “El año pasado esa cantidad de servicios equivale a una facturación de aproximadamente 700 millones de pesos”, señaló, destacando que los mismos no solo son utilizados sino que además generan ingresos para el propio organismo.
En ese sentido, también cuestionó la idea de competencia con el sector privado: “Para muchos de esos servicios no solo no existe oferta privada, sino que, aun existiendo, las empresas prefieren realizarlos en el INTI por la calidad y la experiencia acumulada”.
Uno de los puntos más críticos planteados durante la entrevista fue el posible beneficio a empresas privadas vinculadas al poder político. Godoy mencionó el caso del control de surtidores de combustible: “Una vez que una empresa vinculada al ministro Caputo desarrolla la capacidad, el Ministerio decide dar de baja el programa del INTI, dejando a esa empresa como único prestador”.
Además, el recorte impactaría en áreas sensibles como los ensayos microbiológicos, fundamentales para garantizar la seguridad alimentaria. “Son servicios dedicados al control bacteriológico de los alimentos, como la detección de E. coli o salmonella”, explicó, subrayando que su eliminación podría afectar controles esenciales en productos de consumo masivo.
Frente a este panorama, los trabajadores del INTI se encuentran en estado de alerta y movilización, defendiendo el rol estratégico del organismo. “Estamos convencidos del valor social de esta institución”, concluyó Godoy, remarcando la importancia de sostener sus funciones para la industria y la sociedad.
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LA DESPENSA. Lunes a viernes de 9 a 12hs, con Emilia Calderón.

