Juan Manuel Reynares: “La política de la calle y la política institucional están cada vez más separadas”

El politólogo analizó el tratamiento de la ley de inviolabilidad de la propiedad privada en el Senado, la movilización popular y la distancia creciente entre la dirigencia política y las demandas de la sociedad. También consideró que el recorte de dos capítulos de la iniciativa expuso la debilidad de las alianzas del Gobierno nacional.
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Tras una semana marcada por el tratamiento en el Senado de la ley de inviolabilidad de la propiedad privada y por las movilizaciones que se desarrollaron en distintas ciudades del país, el politólogo Juan Manuel Reynares analizó en La Despensa el escenario político nacional y planteó que existe una creciente distancia entre la política institucional y las expresiones que surgen desde las calles.

Para Reynares, lo ocurrido puede analizarse a partir de “un doble nivel de lo político”: por un lado, la política que se desarrolla en los ámbitos institucionales y, por otro, la política que se expresa en las calles. “Uno podría decir de la corte y de la calle, no sé si de la corte en el sentido cortesano, en el sentido del palacio, los edificios, allí donde sucede una política representativa, que en realidad más que representativa es una política de la negociación, de la rosca, y donde participan pocas personas”, explicó.

En contraposición, ubicó a “la política de la calle”, a la que definió como “más silvestre” y muchas veces “más inorgánica”. Según sostuvo, ambas dimensiones se encuentran cada vez más alejadas. “Estamos viviendo en un período, sí, en una etapa, en una época donde esas dos políticas están cada vez más separadas, más divididas”, señaló.

En ese sentido, destacó la movilización que tuvo lugar la semana pasada, con epicentro en Buenos Aires y réplicas en distintas ciudades del país, entre ellas Córdoba. Reynares remarcó que, pese al mal clima, la convocatoria fue “bastante multitudinaria” y cuestionó la represión y las dificultades para acceder a los espacios de encuentro.

Para el politólogo, estas situaciones ponen en discusión derechos básicos de cualquier democracia, como “el derecho de expresión y de reunión, de manifestación pública”. Al mismo tiempo, señaló el contraste entre la movilización social y lo ocurrido dentro del Congreso, al que describió como un espacio “aislado, vallado por fuerzas de seguridad”.

Reynares consideró además que esta distancia entre la dirigencia y la ciudadanía atraviesa a distintas fuerzas políticas y no es patrimonio exclusivo de un espacio. “Este es un fenómeno que no es propiedad de ninguna fuerza política en particular, sino que le está pasando a toda la política”, sostuvo.

Como ejemplo, se refirió a las discusiones que atravesaron al peronismo durante el tratamiento de la ley en el Senado, particularmente alrededor de la situación de la senadora Fernández Sagasti y su pedido para poder ejercer su trabajo de manera remota por motivos vinculados a su embarazo y estado de salud.

Según explicó, finalmente la propia bancada peronista acompañó al oficialismo en el rechazo de esa posibilidad, en un contexto en el que ya estaba definido el resultado del denominado “poroteo” y se encaminaba la aprobación de una versión recortada de la iniciativa.

Reynares sostuvo que esa discusión también expuso una contraposición entre los privilegios de quienes integran la política institucional y las condiciones de vida de quienes se encuentran en la calle. “De un lado parece que estaban los senadores, las senadoras, los que cobran sus privilegios, y por otro lado la calle, quienes no pueden definir dónde trabajar, lo hacen por mucho menos dinero”, planteó.

En ese marco, consideró que la idea de una “casta política”, lejos de desaparecer, puede reforzarse y convertirse en una clave para interpelar a distintos sectores de la ciudadanía.

Pero también observó un fenómeno similar dentro de La Libertad Avanza. Para Reynares, existe una distancia creciente entre el presidente Javier Milei, funcionarios como Federico Sturzenegger y una parte de su propio electorado.

El politólogo recordó que La Libertad Avanza obtuvo un fuerte respaldo electoral en las últimas elecciones y que todavía conserva un porcentaje significativo de apoyo, aunque señaló que las encuestas muestran actualmente una relación de aproximadamente un tercio de respaldo frente a dos tercios de rechazo. “Hay una aislación cada vez mayor respecto de sus propios votantes, la situación económica, política, de quienes han votado y apoyado a La Libertad Avanza respecto de sus propios referentes políticos”, sostuvo.

Para Reynares, el problema también radica en la ausencia de una dirigencia política capaz de hacerse cargo de las propuestas que impulsa.

En ese escenario, consideró que la semana pasada permitió observar “esa lejanía que cada vez más se siente”, mientras la política busca nuevas formas de legitimación frente a demandas que aparecen en las calles y que, en algunos casos, encuentran canales de expresión a través de comunicadores y de las redes sociales. “No una apatía o una falta de interés por lo político, un desinterés o una indiferencia incluso, sino más bien todo lo contrario: una gran cantidad de demandas que surgen, que emergen, una gran cantidad de formatos de manifestación política que no encuentran canalización”, afirmó.

A su entender, esto genera una brecha entre una ciudadanía con múltiples demandas y una dirigencia que concentra las herramientas institucionales para acceder a los espacios donde se toman decisiones. “Cada vez más vemos una brecha que se abre entre ellos”, sostuvo, y consideró que esta será “la principal clave macro” para tener en cuenta de cara al próximo año electoral.

La aprobación de una ley recortada

Consultado específicamente sobre la decisión del oficialismo de retirar dos capítulos de la iniciativa y sobre si esto puede considerarse una derrota del Gobierno nacional, Reynares coincidió en que se trató de un revés político. “Efectivamente bajaron dos de los principales capítulos que tenía la ley”, señaló, y cuestionó que desde el oficialismo no se haya desarrollado una estrategia pública para explicar qué proyecto político y económico sostenía la iniciativa.

En particular, se refirió al capítulo vinculado con la extranjerización de la propiedad privada y al que modificaba la regulación sobre las tierras después de los incendios. Para Reynares, la eliminación de esos puntos mostró la fragilidad de las alianzas que el Gobierno logró construir en el Congreso. “Las alianzas operativas y coyunturales que ha logrado coordinar el oficialismo en la Cámara de Senadores, sobre todo con Villarruel a la cabeza, pero también en Cámara de Diputados, donde juega más Menem, han sido siempre débiles”, analizó.

Según explicó, esas alianzas se sostienen principalmente a través de representantes de las provincias cuyos principales referentes suelen ser los gobernadores o exgobernadores. Sin embargo, cuando aparece un fuerte rechazo social hacia determinadas medidas, esos aliados coyunturales pueden tomar distancia rápidamente. “Esos aliados rápidamente se retiran, sacan las manos del fuego”, expresó.

Por eso, consideró que la aprobación de una versión recortada de la ley también puede ser leída como una derrota del Gobierno, aunque aclaró que la iniciativa finalmente fue aprobada. “Se aprobó, pero se aprobó por muy poco”, señaló, y mencionó además distintos elementos que, a su criterio, expusieron la debilidad del oficialismo durante la votación.

Para Reynares, esa debilidad institucional no necesariamente implica una debilidad de los sectores económicos concentrados. Por el contrario, sostuvo que puede generar una mayor capacidad de esos sectores para imponer sus propias agendas. “Vemos la debilidad de un gobierno que no se traduce en la debilidad de los sectores de poder, sino, por el contrario, en una mayor capacidad de los sectores de poder por imponer sus agendas”, afirmó.

Finalmente, Reynares sostuvo que este escenario deberá ser tenido en cuenta de cara al año electoral que se aproxima. Señaló que Milei buscará la reelección, aunque consideró que, si su figura no logra recuperar respaldo, podrían aparecer otros candidatos o candidatas que intenten ocupar el lugar de representación de la derecha. “Está claro que Milei quiere reelegir, pero no sería extraño que, si realmente no levanta su figura, empiecen a aparecer algunos otros candidatos o candidatas que busquen ocupar ese lugar de representante de la derecha”, concluyó.

Escuchá la nota completa con Juan Manuel Reynares acá:

LA DESPENSA. Lunes a viernes de 9 a 12hs, con Emilia Calderón.

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