La Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME) expresó su rechazo a las reformas tributarias promovidas por el Fondo Monetario Internacional (FMI) y planteó que las medidas sugeridas tendrían un impacto negativo sobre los trabajadores, los pequeños contribuyentes y el mercado interno.
A través de un comunicado oficial, la entidad empresarial cuestionó especialmente algunas de las propuestas incluidas en las recomendaciones realizadas al Gobierno nacional. Entre ellas, mencionó la ampliación de la base del Impuesto a las Ganancias de cuarta categoría mediante una reducción del piso a partir del cual los trabajadores comienzan a tributar, la extensión del IVA a bienes y servicios actualmente exentos y cambios en el régimen del Monotributo para ampliar sus categorías.
Desde CAME señalaron que todas estas iniciativas tienen un denominador común: trasladan la carga tributaria hacia sectores que ya enfrentan dificultades económicas. Según la organización, se trata de reformas regresivas que afectan directamente el poder adquisitivo de los asalariados y encarecen la formalidad para pequeños contribuyentes y trabajadores independientes.
La entidad sostuvo además que las recomendaciones del organismo internacional no abordan los principales problemas que afectan a la producción y al empleo en Argentina. En ese sentido, cuestionó que no se avance sobre impuestos considerados distorsivos para la actividad económica, especialmente aquellos que se aplican a nivel provincial y municipal.
Uno de los principales puntos planteados por CAME es la necesidad de revisar el sistema tributario subnacional. La organización afirmó que el FMI ignora en su diagnóstico el peso que tienen tributos como el Impuesto sobre los Ingresos Brutos y distintas tasas municipales que, según su visión, representan una de las mayores cargas para empresas, comercios y actividades productivas.
Frente a este escenario, la entidad propuso la convocatoria urgente de un nuevo consenso fiscal que involucre al Gobierno nacional, las provincias y los municipios. El objetivo sería avanzar en una reforma estructural que permita simplificar el esquema tributario y reducir los costos que enfrentan quienes producen e invierten.
Entre las propuestas concretas, CAME planteó eliminar la aplicación de Ingresos Brutos en las etapas intermedias de producción y mantenerlo únicamente en la venta final al consumidor, en un esquema similar al funcionamiento del IVA. Según explicaron, esta modificación permitiría eliminar el llamado «efecto cascada», que incrementa costos a medida que un producto atraviesa distintas etapas de elaboración y comercialización.
La entidad aseguró que una reforma de este tipo no implicaría una pérdida de recursos para las provincias, sino una reorganización de la base imponible que favorecería la competitividad sin afectar la recaudación.
Asimismo, propuso otorgar mayores facultades a la Comisión Arbitral del Convenio Multilateral para coordinar la política tributaria entre las distintas jurisdicciones del país. Según el planteo empresarial, este organismo podría homologar padrones, controlar regímenes de retención y fiscalizar el cumplimiento de los acuerdos fiscales sin necesidad de modificaciones constitucionales.
Finalmente, CAME advirtió que aumentar la presión tributaria sobre salarios, consumo y pequeños contribuyentes no contribuirá a generar empleo ni a incentivar inversiones. Por el contrario, consideró que una mayor carga impositiva sobre esos sectores podría profundizar la caída del consumo interno, reducir la actividad económica y afectar también la recaudación de provincias y municipios.
Para la entidad, cualquier reforma tributaria debería enfocarse en corregir las distorsiones estructurales del sistema impositivo argentino y promover condiciones que favorezcan la producción, el empleo formal y el crecimiento económico.

