La Confederación General del Trabajo ratificó el paro nacional de 24 horas previsto para este jueves, en rechazo a la reforma laboral que será debatida en la Cámara de Diputados. La decisión fue confirmada por el secretario del Seguro y miembro del triunvirato de conducción de la central obrera, Jorge Sola, quien aseguró que la medida tendrá alcance en todo el país y contará con una adhesión amplia de los gremios del transporte.
En conferencia de prensa, Sola estuvo acompañado por los otros cosecretarios de la CGT, Cristian Jerónimo, del gremio del Vidrio, y Octavio Argüello, de Camioneros. Desde allí confirmaron que no convocarán a una movilización masiva hacia el Congreso, como reclamaban sectores sindicales más combativos, pero sostuvieron que la huelga se hará sentir “de punta a punta” en todo el territorio nacional.
Según detallaron, el paro contará con la adhesión de los principales gremios del transporte. Pararán los ferroviarios nucleados en La Fraternidad y los choferes de colectivos representados por la Unión Tranviarios Automotor (UTA), lo que anticipa una jornada con fuerte impacto en la circulación y en la actividad económica. Desde la conducción cegetista aseguraron que la medida será “contundente” y que busca expresar el rechazo a un proyecto que, consideran, modifica sustancialmente el equilibrio en las relaciones laborales.
Sola aclaró que la CGT no se opone en términos generales a una reforma laboral, pero sí a una modificación que implique pérdida de derechos para los trabajadores. Según su análisis, el proyecto en discusión genera una transferencia de recursos desde el sector asalariado hacia el empresariado y debilita herramientas de protección histórica del empleo formal.
Durante su exposición, el dirigente sindical vinculó el paro con el contexto económico actual y con la situación del mercado de trabajo. En ese marco, hizo referencia al reciente cierre de la empresa de neumáticos FATE, que dejó a más de 900 trabajadores sin empleo, y sostuvo que ese caso es una muestra del deterioro productivo y laboral que atraviesa el país. La central obrera expresó su solidaridad con los trabajadores despedidos y señaló que la crisis industrial es uno de los ejes que fundamentan la medida de fuerza.
Desde la CGT afirmaron que en los últimos dos años se perdieron alrededor de 300.000 puestos de trabajo formales y que, en promedio, se registran centenares de bajas laborales cada día. También advirtieron sobre el cierre de miles de pequeñas y medianas empresas, lo que agrava el panorama del empleo en el sector privado.
Otro de los puntos señalados fue el crecimiento del endeudamiento familiar y la pérdida del poder adquisitivo. Según el diagnóstico sindical, la combinación de paritarias con incrementos limitados y un costo de vida en ascenso genera dificultades cada vez mayores para que los hogares lleguen a fin de mes. En ese sentido, describieron un escenario marcado por el aumento de la informalidad y por un proceso de apertura de importaciones que, a su entender, impacta negativamente en la industria nacional.
Asimismo, desde la central obrera indicaron que los sectores que muestran crecimiento —como el financiero, la agroindustria, la minería y la energía— no compensan la pérdida de empleo en otros rubros, ya que concentran una porción reducida del total de puestos formales.
La CGT sostuvo que el paro busca enviar un mensaje claro al Poder Legislativo antes del tratamiento del proyecto y abrir una instancia de revisión más amplia. Si bien descartaron una movilización centralizada, no se descartan concentraciones sectoriales o acciones gremiales en distintas ciudades del país.

