La memoria de Carlos Mugica como motor de las parroquias barriales

El 11 de mayo se cumple el aniversario de la muerte del sacerdote y militante social Carlos Mugica. Para homenajearlo, nos comunicamos con el padre Domingo Bresci, miembro del Movimiento de Sacerdotes para el Tercer Mundo (MSTM).

Carlos Mugica, fue uno de los sacerdotes que influenciados por las luchas populares de los años sesenta y setenta, optaron por comprometerse de modo directo y concreto con lo más pobres y vulnerables de las sociedades latinoamericanas. Ese compromiso y esa cercanía con el pueblo fue la que no le perdonaron los sectores de la derecha que habían cooptado el gobierno de Isabel Perón. El 11 de mayo de 1974 Mugica fue asesinado. 

Domingo Bresci comenta sobre su relación con Mugica: “Lo conocí en el seminario de Villa Devoto, éramos grandes compañeros. Compartimos distintos caminos de vida sacerdotal insertada en las problemáticas sociales  y políticas del país.” 

En ese entonces, comenta Domingo, se estaba repensando la relación de la fe con la vida y de la vida con el compromiso cristiano, algo que pudieron ir construyendo juntos  en sus trayectos:: “hicimos juntos el camino de este nuevo modo de ver el sacerdocio”.

En su largo camino transitado juntos, fueron llevando adelante un proceso de renovación de la iglesia, la que debía estar para dar respuesta a las problemáticas de los más humildes. Y en este sentido es que muchos los definen como transgresores, rebeldes, por animarse a pensar y construir una iglesia por y para el pueblo, a la par de la gente. 

Domingo comenta: “Participamos, creamos y trabajamos juntos en el Movimiento de Sacerdotes para el Tercer Mundo, codo a codo. Nos veíamos con frecuencia y compartimos mucho las bendiciones. Siempre estuvimos acompañados y caminando juntos”

Hace referencia, además, a lo alarmante de la situación actual: “este aniversario cobra relieve particular porque su nombre se multiplicó en todos los diarios y medios por la situación desesperante de la villa 31 o barrio Carlos Mugica”

En aquellos años (60 – 70’), señala, las dificultades que habían eran de vivienda pero mucho menos de desocupación y hambre. Hoy, al decir del padre, los problemas se multiplicaron añadiendo  problemáticas de vivienda, trabajo, comida, salud, drogas, agravado por la pandemia del COVID-19.

En esta línea señala, que es necesario dar respuesta a esta catástrofe económica y sanitaria desde la fe y la política: “es necesario preveer medidas para  reactivar el trabajo que se hace desde informalidad, reactivar también la industria” 

Concluye la nota planteando: “ojala podamos mirar más ampliamente la realidad y ver cómo atender necesidades básicas de la población.”

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