Carlos “La Mona” Jiménez cumple 75 años y el cuarteto vuelve a mirarse en su figura más influyente. No es solo un aniversario personal: es una fecha que atraviesa la historia musical, social y cultural de Córdoba. Porque hablar de La Mona es hablar de un género que dejó de ser marginal para convertirse en bandera identitaria, y de un artista que llevó ese ritmo desde los barrios hasta los grandes escenarios del país.
Nacido el 11 de enero de 1951 en barrio San Vicente, Jiménez creció entre discos, radios y bailes populares. A los 15 años ya cantaba profesionalmente y su ingreso al Cuarteto de Oro, a fines de los años 60, marcó el inicio de una transformación profunda. Con una voz potente y una presencia escénica distinta, La Mona empezó a romper el molde tradicional del cuarteto, un género que hasta entonces se mantenía más rígido en formas y estilos.
En 1972 inició su carrera solista y desde ese momento el cuarteto no volvió a ser el mismo. Jiménez incorporó nuevos ritmos, amplió las formaciones musicales, sumó instrumentos y, sobre todo, redefinió el vínculo con el público. El baile dejó de ser solo un espacio de diversión para convertirse en un ritual colectivo, atravesado por la pertenencia barrial y la identificación popular.
Uno de los grandes aportes de La Mona fue sacar al cuarteto de los márgenes. Durante décadas, el género fue discriminado y resistido por sectores sociales que lo asociaban exclusivamente a las clases populares. Jiménez enfrentó esa estigmatización con convicción: defendió el cuarteto como expresión cultural y nunca ocultó sus raíces. “Soy negro, soy villero y soy cuartetero”, supo decir, transformando el prejuicio en orgullo.
Con más de 80 discos grabados y miles de presentaciones en vivo, La Mona protagonizó hitos históricos: fue uno de los primeros cuarteteros en llenar el Estadio Chateau Carreras, llevó el género a escenarios nacionales e internacionales y sostuvo durante décadas una convocatoria masiva, con bailes que superaban las 10 mil personas cada fin de semana. En los años 90, su popularidad alcanzó niveles inéditos y consolidó al cuarteto como uno de los géneros más convocantes del país.
Los datos de color también construyen el mito. La vincha, el baile inconfundible, los pantalones ajustados y la conexión directa con el público forman parte de una estética que se volvió marca registrada. En los bailes, La Mona solía bajar del escenario, cantar entre la gente y saludar uno por uno a los fanáticos, reforzando una cercanía que aún hoy es recordada como parte esencial de su magnetismo.
A los 75 años, Jiménez sigue siendo referencia obligada para nuevas generaciones de artistas. Su influencia atraviesa no solo al cuarteto moderno, sino también a músicos de otros géneros que reconocen en su figura una forma auténtica de pararse frente al público y defender la identidad popular.
La celebración de su cumpleaños no es solo un homenaje a una carrera extensa, sino al cuarteto como fenómeno cultural. Porque La Mona no fue solo un intérprete: fue el hombre que convirtió un ritmo nacido en los barrios en una expresión central de la cultura cordobesa. Y a 75 años de su nacimiento, su legado sigue sonando, bailándose y emocionando como el primer día.
Radio La Ranchada: altavoz del cuarteto y de La Mona
Un actor clave en la difusión del cuarteto fue Radio Comunitaria La Ranchada, fundada en 1989 por la Mutual Carlos Mugica como un espacio para las voces de los barrios y las villas de Córdoba. Desde su origen, La Ranchada puso el cuarteto en el centro de su programación, reconociendo su valor cultural y dándole espacio a una música que hasta ese momento no tenía lugar en los medios tradicionales. Hoy, la cercanía entre La Mona y La Ranchada se expresa también en proyectos concretos. Uno de ellos es “Toda una Vida”, un programa dedicado al artista que desde 2025 forma parte de la grilla de la radio comunitaria.
Hoy más que nunca te celebramos querido Juan Carlos Jiménez Rufino. FELICES 75 AÑOS.

