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Marco Galán a un año de la beatificación de los mártires riojanos: «Esta muerte heroica abre las puertas a esa vida eterna en la que creemos»

El pasado sábado se conmemoró el día en que fueron beatificados los mártires riojanos, por este motivo, en la columna editorial de Marco Galán nos preguntamos: ¿Cómo se vivió el sábado pasado? ¿Qué tienen que decir estas memorias a los tiempos actuales?

El pasado sábado 17 de julio festejamos el martirio de Enrique Angelelli, Carlos De Díos Murias, Gabriel Longueville y Wenselao Pedernera, que dieron su vida por una Iglesia comprometida con los oprimidos y por su liberación.

Escuchamos la palabra de Marco Galán,  director de La Ranchada y dirigente del Movimiento Carlos Mugica UTEP; quien se refirió a la celebración del pasado sábado y la historia de los mártires.

Texto de Centrotiempo latinoamericano:

Tratamos de hacer memoria entendiéndola como ejercicio colectivo-comunitario que busca profundizar y concretar en el presente el proyecto humanizador que encarnaron estos testigos, desde su opción pastoral por los pobres.

Creemos que la memoria de este proyecto de pueblo y de ser humano ha animado y anima una pluralidad de prácticas y movimientos populares orientados a la construcción, siempre problemática e inacabada, de una sociedad con más justica social, igualdad y fraternidad.

Sostenemos que la memoria liberadora no se queda en el pasado como signo de impotencia ante los desafíos del presente. Tampoco se detiene sólo en las perspectivas individuales de fe y virtudes morales de las y los mártires, sino que recupera las prácticas humanizadoras, ancladas en la tradición cristiana, que acompañaron y fortalecieron con sus vidas. La memoria liberadora asume y se compromete con el presente desde las y los testigos que nos precedieron.

La memoria liberadora no queda atrapada en un ineficaz profetismo que condena cualquier instancia política crítica de los diversos sistemas de opresión. Tampoco sacraliza prácticas políticas de dominación disfrazadas con discursos de liberación. Por ello, la memoria liberadora no es repetición. Tampoco es legitimación de posturas antipolíticas ni de políticas antipopulares. Es espíritu compartido que moviliza a la acción histórica concreta, siempre compleja y contradictoria.