Marco Galán: “Lo de ayer fue una gran victoria popular”

El presidente de la Mutual Carlos Mugica y director de Radio La Ranchada analizó la movilización contra la Ley de Inviolabilidad de la Propiedad Privada, la jornada por San Cayetano y la Semana de la Justicia Social impulsada por el Arzobispado de Córdoba. También destacó el rol que viene asumiendo la Iglesia y la figura de Enrique Angelelli.
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En diálogo con La Despensa, Marco Galán, presidente de la Mutual Carlos Mugica, director de Radio La Ranchada y referente social, reflexionó sobre tres temas centrales de la agenda política y social: la movilización que logró modificar parte del proyecto de Ley de Inviolabilidad de la Propiedad Privada, la jornada por el Día de San Cayetano y la Semana de la Justicia Social que se desarrolla en Córdoba.

En primer lugar, Galán valoró la movilización popular que se produjo el jueves en Córdoba y en distintos puntos del país, en rechazo a distintos aspectos del proyecto impulsado por el Gobierno nacional. “Lo de ayer era una gran victoria popular”, afirmó, aunque consideró que también podría calificarse como una “victoria de Pirro” para el Gobierno nacional, en referencia a una victoria que deja grandes costos para quien la obtiene.

Galán destacó que, luego de las movilizaciones y los reclamos, el Gobierno decidió retirar dos capítulos del proyecto: el referido a la extranjerización de tierras y el relacionado con la Ley de Manejo del Fuego.

Según explicó, anteriormente también había tenido que retroceder en su intención de derogar la Ley de Barrios Populares, frente a la resistencia de organizaciones sociales y movimientos populares.

En ese sentido, remarcó especialmente la importancia de la movilización contra la modificación de la normativa sobre tierras y la cuestión de la soberanía nacional. “Hay una fibra que tenemos los argentinos y argentinas que tiene un límite”, señaló Galán, al analizar la reacción social frente a la posibilidad de flexibilizar la venta de tierras a extranjeros.

También vinculó esa discusión con la cuestión de las Islas Malvinas y con la preocupación por la soberanía nacional. Para el referente social, el debate permitió volver a poner en agenda la necesidad de defender el territorio argentino y evitar que intereses extranjeros puedan avanzar sobre recursos estratégicos.

Galán consideró que lo sucedido demuestra que las movilizaciones, los debates en redes sociales, los medios de comunicación y las conversaciones cotidianas tienen capacidad para incidir en las decisiones políticas. “Si ayer y todo lo que pasó previamente no hubiera sucedido, esos encuentros, esos debates, los gobernadores y los senadores hubieran sentido sin tener que dar explicaciones a nadie”, sostuvo.

En esa línea, destacó especialmente la participación ciudadana durante la movilización realizada en Córdoba. “Me sorprendió, estuvimos juntos ahí, no esperábamos las cuadras, cuadras y cuadras de vecinos y vecinas, ciudadanos, que no iban únicamente con carteles, no había colectivos, no había un aparato de esos que te dicen ‘esto lo debo’. No, gente que dispuso de un tiempo para ir a manifestarse”, describió.

Para Galán, este tipo de expresiones empiezan a marcar “retrocesos del Gobierno y límites que le vamos poniendo desde la ciudadanía”.

San Cayetano y la agenda del trabajo

El segundo eje de la conversación estuvo relacionado con la jornada por el Día de San Cayetano, fecha que adquiere una particular relevancia para las organizaciones populares y que este año marca además una década de la primera movilización realizada en torno a esta fecha.

Galán recordó aquella jornada de 2016 y señaló que, en aquel momento, difícilmente podían imaginar que la movilización tendría continuidad durante los años siguientes. “Se fue agravando la situación del trabajo en la Argentina”, explicó.

El referente social repasó también el origen de la figura de San Cayetano y su vinculación con la problemática laboral en nuestro país. Recordó que el santo nació en Italia y que, pese a provenir de una familia acomodada, se despojó de sus privilegios y creó mecanismos destinados a ayudar a personas afectadas por la usura.

Galán trazó un paralelismo con la situación actual y con el endeudamiento de las familias a través de billeteras virtuales y otros mecanismos financieros. “Cuando decimos que el Estado tiene que intervenir para desendeudar a la familia porque están atrapadas con las billeteras virtuales, con usuras virtuales, eso ya lo veía San Cayetano hace 600 años atrás”, planteó.

A partir de allí, sostuvo que la discusión sobre el trabajo debe exceder el pedido individual de quienes están desempleados y convertirse en una política pública.

En ese sentido, cuestionó al Gobierno nacional por no contar, según su mirada, con una política de promoción del empleo y señaló que se está produciendo una destrucción de puestos de trabajo y un cierre de pequeñas y medianas empresas. “Hace falta una política pública que promueva el trabajo, el trabajo nacional, que tenga que ver con el consumo interno, que también ayude a que haya crédito barato para que las familias no se sigan endeudando”, afirmó.

Para Galán, por lo tanto, la agenda de San Cayetano “es mucho más amplia” y debe incorporar la discusión sobre el desarrollo productivo y las condiciones necesarias para generar empleo.

La Semana de la Justicia Social y el rol de la Iglesia

El tercer tema abordado fue la Semana de la Justicia Social impulsada por el Arzobispado de Córdoba, que este año tiene como uno de sus ejes la figura de Enrique Angelelli, al cumplirse 50 años de su asesinato.

Galán destacó el papel que viene asumiendo la Iglesia Católica en las discusiones sociales y políticas de los últimos tiempos. “Si hay una novedad en este tiempo en Córdoba y en Argentina, es la posición que viene asumiendo la Iglesia”, sostuvo.

En ese sentido, valoró especialmente la reivindicación de Angelelli y la decisión de entronizar sus reliquias en la Catedral de Córdoba. Para Galán, la figura del obispo mártir no debe ser entendida únicamente desde una dimensión religiosa o como una figura histórica, sino como una referencia para las luchas actuales por la distribución de la tierra, el trabajo y la justicia social.

También destacó la decisión del Arzobispado de establecer que, todos los años, el domingo posterior al 4 de agosto se celebre en la diócesis de Córdoba el Domingo de la Justicia Social. “Esto va a quedar para siempre en términos de conmemoración”, señaló.

A partir de allí, Galán planteó una discusión sobre el concepto de justicia social y su lugar en el debate político actual. Contrapuso esa perspectiva con el discurso del presidente Javier Milei, quien ha cuestionado públicamente el concepto de justicia social.

Frente a ello, sostuvo que la Iglesia encuentra en el Evangelio fundamentos para reivindicar la responsabilidad colectiva frente a las necesidades sociales. “Hay una obligación, no tan solo individual sino social, de resolver los problemas sociales”, afirmó.

Galán también repasó el desarrollo histórico de la doctrina social de la Iglesia, desde las primeras encíclicas vinculadas a la cuestión obrera y las condiciones laborales durante el desarrollo del capitalismo industrial hasta las posiciones de los últimos papados.

En ese recorrido, destacó especialmente la figura del papa Francisco y su reivindicación de “la tierra, el techo y el trabajo” como derechos fundamentales, y vinculó esos debates con las transformaciones producidas por la tecnología y el riesgo de destrucción y reemplazo de puestos de trabajo.

Para el director de Radio La Ranchada, la Iglesia puede convertirse así en “una voz muy potente en el mundo y en la Argentina” durante los próximos años.

Finalmente, Galán consideró especialmente significativo que la Iglesia reivindique la justicia social, porque entiende que el concepto excede una identidad partidaria determinada. “La justicia social se ha identificado sólo como una bandera política del justicialismo y la verdad que lo trasciende al justicialismo, es un valor social”, sostuvo.

En ese marco, cuestionó la idea de que cada persona debe resolver individualmente su situación sin considerar las desigualdades de origen. “Cada uno se salva como puede, el mérito absoluto, como que si sos capaz, como si todos hubiéramos arrancado del mismo punto de partida, cuando en realidad algunos arrancaron en cuna de oro y otros descalzos y sin zapatillas”, expresó.

Para cerrar, Galán destacó el impacto que tiene para muchas personas que la Iglesia acompañe las luchas sociales, incluso entre quienes no profesan la fe católica. “Era mucha gente que me decía ‘yo no soy católico, no tengo fe’, pero sentir que la Iglesia acompaña, la verdad que nos da un halo de empujón y nos ayuda a seguir sosteniendo nuestras luchas”, concluyó.

Escuchá la nota completa con Marco Galán acá:

LA DESPENSA. Lunes a viernes de 9 a 12hs, con Emilia Calderón.

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