«Nadie se salva solo»: El renacer de 14 jóvenes en el Hogar de Cristo de La Calera

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En la histórica casona «La Ermita», un grupo de varones transita la última etapa de su recuperación del consumo problemático de sustancias a través del trabajo cooperativo, la convivencia comunitaria y el apoyo espiritual.

El lema que recibe a quienes ingresan a «La Ermita», una casona en la localidad de La Calera construida originalmente en honor al eterno recuerdo de una mujer, es tan simple como contundente: «Nadie se salva solo». En este espacio del Hogar de Cristo conviven actualmente 14 varones que atraviesan el denominado «cuarto umbral», la fase final de su tratamiento para superar adicciones y reinsertarse en la sociedad. Bajo una modalidad de acompañamiento voluntario sostenida desde el amor, la compasión y la espiritualidad, los residentes aprenden a reconstruir paso a paso sus proyectos de vida.

La vida cotidiana dentro de la casa está regida por una sólida organización comunitaria que empieza a las 6:00 de la mañana. Parte de los jóvenes sale temprano para realizar servicios y trabajos en la Municipalidad de La Calera mediante una beca laboral articulada con la cooperativa Cura Brochero, promoviendo hábitos de responsabilidad indispensables para el futuro.

Los integrantes que se quedan en la casa se encargan de las tareas de limpieza, el mantenimiento edilicio y la elaboración de pan casero, el cual venden a los vecinos de la zona. Esta actividad no solo les permite solventar necesidades cotidianas del hogar, sino también generar recursos para costear los colectivos y visitar a sus familias. La distribución de estas responsabilidades se define democráticamente cada domingo en asambleas coordinadas por los referentes del espacio.

Cobertura del equipo del Móvil de La Ranchada.

A diferencia de los tratamientos tradicionales u ortodoxos, el modelo del Hogar de Cristo se apoya profundamente en la hermandad, la comunión y el encuentro introspectivo. Agustín, uno de los jóvenes que culmina con éxito su paso por el cuarto umbral, describe que en este lugar se aprende a sanar escuchando y reconociendo los errores propios a través del espejo del otro.

El acompañamiento integral se complementa con la celebración de misas semanales y la realización de talleres de lectura, escritura y gestión emocional brindados por voluntarios. Gracias a este abordaje, los jóvenes no solo experimentan una notable recuperación física y mental, sino que logran sanar los vínculos familiares y recuperar la capacidad de proyectar un futuro con esperanza.

Escuchá la cobertura completa del móvil de exteriores en el Hogar de Cristo:

LA HORA DE LAS VILLAS Y LOS BARRIOS. Lunes a viernes de 15:30 a 18hs, con «Perla» Flores.
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