A pesar de la falta de empleo, el recorte de programas sociales y las dificultades económicas, este centro comunitario entrega cientos de raciones diarias y se organiza junto a los vecinos para celebrar el Día de la Niñez.
En un contexto económico sumamente complejo, la Asoc. Civil Ivana se mantiene como un pilar fundamental de contención social y comunitaria. Liderado por Mari, este espacio multifacético ofrece servicios esenciales que van desde un comedor y un merendero, hasta una sala cuna, apoyo escolar, ludoteca y talleres de arte. Actualmente, el centro distribuye diariamente 250 raciones de comida y 115 meriendas, cifras que no logran cubrir la totalidad de la demanda, lo que ha generado una lista de espera debido a que los fondos estatales son insuficientes y las raciones asignadas no aumentan.
La realidad diaria de la zona refleja el fuerte impacto de la crisis: la pérdida de empleo formal en fábricas o la construcción ha empujado a la mayoría de los vecinos al subempleo, recurriendo a realizar viajes de Uber o a la venta informal de pan casero y empanadas para subsistir. Según relata Mari, hoy en día las familias requieren hasta tres trabajos para afrontar el incremento en las tarifas de los servicios públicos y el costo de los medicamentos. Para la Asoc. Ivana el panorama tampoco ha sido sencillo, ya que recientemente sufrieron la suspensión temporal de sus actividades debido al robo del regulador de su garrafón de gas, sumado al retraso en la recepción de partidas financieras y a la pérdida del programa social Potenciar por parte de varias de sus colaboradoras.
Pese a las adversidades y guiadas por un inquebrantable espíritu de lucha, las trabajadoras continúan firmes en su labor solidaria. Con ese impulso, se han aliado con el centro vecinal de 23 de Abril y la iglesia Luz Naciente para organizar una gran celebración por el Día de la Niñez. El festejo, programado para las 10 de la mañana, contará con una kermés, juegos, juguetes y el tradicional chocolate caliente con facturas gracias al aporte comunitario y las donaciones de proveedores locales. De esta forma, el Espacio Ivana demuestra que, incluso cuando los recursos escasean, la organización comunitaria sigue siendo la herramienta más poderosa para que la ayuda llegue a quienes más la necesitan.
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