Trabajo sin patrón: Unión de Trabajadores/as Rurales

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En bloque del «Trabajo sin patrón» donde conocemos las diferentes ramas y unidades productivas de la economía popular, dialogamos con Gonzalo, de la Unión de Trabajadores/as Rurales UTR en el Departamento de San Justo, Devoto y zonas aledañas.

Sobre el Colectivo de Productores Agroecológicos del Este

En el marco del debate por la producción y comercialización de alimentos en Córdoba, conocemos diversas organizaciones unidades productivas y cooperativas que vienen trabajando en la tierra para producir alimentos sanos, agroecológicos, a precios justos. Gonzalo nos comenta sobre el trabajo que vienen realizando desde la agricultura familiar y campesina:

“Nosotros desde la zona del este cordobés estamos participando dentro de la UTR junto a otras organizaciones que trabajan la tierra . Venimos desarrollando trabajo con pequeñas familias de agricultores que realizan alimentos agroecológicos en la zona.”

Esta articulación devino en la conformación de una red, el colectivo de productores agroecológicos del Este. 

“Trabajamos en el Este cordobés, zona en la cual se ha tenido un preconcepto sobre cómo está constituida social y económicamente, dejandonos al margen a las familias productoras, teniendo en cuenta únicamente al agronegocio. Pero la realidad es que hace ya 8, 10 años que las familias trabajan la tierra y están empezando a tener su reconocimiento y su visibilidad.”

Producción campesina y familiar

El trabajo en la tierra para producir alimentos se lleva adelante por parte de las familias que allí habitan hace ya muchos años, quienes producen para el autoconsumo y generan también un excedente que se comercializa. Sobre esto señala: “lo que no existe hoy es la posibilidad de hacerlo de manera formal o regular, de poder significar tu trabajo y acceder a cuestiones mínimas.”

Además comenta sobre un importante proyecto colectivo que vienen llevando adelante 12 familias de la zona en Devoto, en la que construyeron una huerta comunitaria:

“Hoy la huerta es referente en el pueblo. Logramos algo que nos enorgullece, que las familias vengan con su bolsa y les podamos vender directamente en el momento en que se corta la verdura, revalorizando la producción agroecológica y conociendo quienes son los que producen los alimentos que van a consumir.”

Dentro de la UTR se nuclean entre 20 y 30 productores de la zona, lo que permite que poco a poco se empiece a generar volumen de productos y también incrementa la capacidad de trabajo. 

Añade: “Nosotros como colectivo estamos en 9 localidades del departamento de San Justo, trabajando de manera lo más coordinada posible.” 

La lucha por el reconocimiento del sector

Desde el sector, vienen construyendo agricultura familiar y organización popular desde hace muchos años, sin embargo Gonzalo plantea la necesidad de que el sector sea reconocido por la sociedad, y por el estado; y que se generen políticas públicas que den respuesta a las principales necesidades y que fortalezcan la producción local y agroecológica. Señala:

“ La participación del estado colaborando con el sector es importante, nunca habíamos sido vistos, y a partir de la ley de emergencia alimentaria logramos la visibilización. Eso nos va a permitir mostrar que esas pequeñas familias existen, que no todo es el agronegocio y que existen nuevas generaciones de hijos que están tratando de pensar el campo y los alimentos de otra manera.”

Añade: “Necesitamos políticas para acercar los alimentos a la gente.” 

Además plantea la principal problemática con la que cuentan los y las agricultoras familiares que requiere también del reconocimiento y políticas del estado: el acceso a la tierra.

“Hay terreno fértil para trabajar, pero nos encontramos con los principales problemas del campesino: la falta de tierra en una zona donde la tierra abunda y es fértil. La tierra tiene que servir para abastecer a los sectores populares.”

Para finalizar, señala la necesidad de recuperar los saberes colectivos construidos en torno al trabajo de la tierra, como acto político que permite el vínculo con el campo, con la tierra y con los alimentos de manera saludable y comunitaria. Como apuesta a un modelo productivo que alimenta al pueblo, que garantice el plato de comida en todas partes y que esa comida sea saludable y no producto de la explotación ambiental.

Finaliza: “Tenemos que apostar a la comercialización en cercanía, a retomar la memoria colectiva interna que existe y que vemos. Hace 30 años consumíamos de esta forma. En esos 30 años esos saberes se buscaron enterrar y dejar sin memoria.”

Podes escuchar la nota completa aca:

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