Vanesa Ruiz: “Nuestros ingresos están atrasados y las familias tienen que seguir afrontando servicios que aumentaron mucho más”

El Centro de Almaceneros de Córdoba registró una inflación del 1,8% durante agosto, mientras que la canasta básica alimentaria aumentó un 1,6%. Sin embargo, advierten que la desaceleración de la inflación no alcanza para explicar la situación económica de las familias: los alquileres, servicios, impuestos y otros gastos se incrementaron por encima de los ingresos, mientras que el 92,1% de las familias argentinas se encuentra endeudada.
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Vanesa Ruiz, gerenta comercial del Centro de Almaceneros de Córdoba, explicó que el relevamiento correspondiente a agosto registró una inflación del 1,8%, una disminución respecto del 2,1% de julio. Según detalló, uno de los principales factores que explicaron esta desaceleración fue el menor incremento de la canasta básica alimentaria, que tuvo una variación del 1,6%.

Dentro de los alimentos, los principales aumentos fueron del 3% en aceites, 2% en azúcar y 4% en frutas. En tanto, la carne vacuna no registró aumentos por tercer mes consecutivo, aunque Ruiz remarcó que continúa teniendo un precio elevado.

Con el 1,8% de agosto, la inflación acumulada durante los primeros ocho meses del año alcanzó el 21,4%. En este escenario, una familia tipo necesita $2.034.194 mensuales para cubrir la canasta básica total y no caer por debajo de la línea de pobreza, mientras que requiere $1.108.074 para cubrir únicamente la canasta básica alimentaria y no quedar bajo la línea de indigencia.

Ruiz advirtió, sin embargo, que quedarse solamente con el dato de inflación implica tener “una mirada muy parcializada” de la situación económica. Señaló que durante agosto hubo rubros que aumentaron hasta un 2,3%, como bienes y servicios varios, equipamiento y mantenimiento del hogar y salud.

A esto se suman los incrementos de servicios, tarifas, impuestos y alquileres, que en muchos casos avanzaron a una velocidad mayor que la inflación general. Como ejemplo, mencionó el servicio eléctrico y los combustibles, además de los alquileres, que implican un fuerte impacto sobre los presupuestos familiares.

La referente del Centro de Almaceneros puso el foco especialmente en el peso que tiene el alquiler sobre los ingresos. Explicó que dentro de los $2.034.194 establecidos como referencia para la línea de pobreza se contempla solamente un 7% destinado al alquiler. Una familia que efectivamente alquila, señaló, debe afrontar al menos $500.000, $600.000 o $700.000 adicionales, de acuerdo con los valores actuales. “Tenemos paritarias que están por debajo de estos porcentuales de inflación, y acá también hay que contemplar los puntos perdidos de los años anteriores, de la falta de recuperación de los ingresos. Este es el gran debate”, sostuvo Ruiz. “Nuestros ingresos están atrasados y las familias tienen que seguir afrontando un servicio que aumentó mucho más”, agregó.

Según explicó, esta situación lleva a las familias a recurrir cada vez más al crédito para poder cubrir gastos cotidianos. Primero puede ser el pago de un servicio con tarjeta, luego el alquiler o las compras del supermercado, generando un círculo de endeudamiento.

De acuerdo con el relevamiento del Centro de Almaceneros, el 92,1% de las familias argentinas se encuentra actualmente endeudada. Del total de las deudas analizadas, aproximadamente la mitad corresponde al sistema financiero formal: un 31,1% se concentra en tarjetas de crédito, además de créditos y préstamos.

Pero existe otro componente que queda por fuera de los registros oficiales. El 49,3% de las deudas corresponde a mecanismos informales: 13,3% vinculadas al fiado, 12,5% a alquileres de vivienda, 8,5% a impuestos y tasas, 4,7% a préstamos de familiares, amistades o prestamistas no regulados, 4,3% a servicios de empresas privadas, 2,2% a educación privada y 1,8% a servicios públicos. “Es deuda, y esto es lo que pone en asfixia económica a las familias”, afirmó Ruiz.

La situación también está atravesada por las tasas de interés. La gerenta del Centro de Almaceneros señaló que, al momento de refinanciar préstamos o saldos de tarjetas, los intereses constituyen uno de los principales problemas para las familias. En ese sentido, consideró necesario revisar las condiciones actuales y desarrollar estrategias para abordar tanto las deudas del sistema financiero como aquellas que permanecen fuera de los registros oficiales.

En paralelo, el comercio minorista continúa atravesando un escenario complejo. Ruiz informó que las ventas de agosto fueron un 8,5% menores que las registradas en el mismo mes del año pasado. El dato adquiere mayor relevancia, señaló, porque la comparación se realiza contra un 2025 que tampoco había sido un buen año para la actividad comercial. “Este menos 8,5% nos refleja, primero, la pérdida del poder adquisitivo de las familias”, explicó.

La caída del consumo repercute directamente en los almacenes y comercios de barrio. Ruiz señaló que, aunque algunos negocios están recibiendo una mayor cantidad de clientes, cada consumidor realiza compras de menor monto. “Es un cliente que hace un ticket menor, entonces compra menos, está muy ajustado”, describió.

A esto se suma el incremento de los costos fijos que deben afrontar los comerciantes: alquileres, servicios, impuestos y otros gastos necesarios para mantener abierto un negocio. La situación también se refleja en locales vacíos en zonas céntricas, galerías y arterias comerciales.

Ruiz observó además una transformación en la distribución del comercio. Después de la pandemia, los barrios y sus zonas comerciales adquirieron mayor protagonismo, mientras algunos negocios se trasladaron desde el centro hacia sectores periféricos donde los alquileres son más económicos y los consumidores tienden a realizar sus compras cerca de sus hogares.

Aun con esa migración, la referente del Centro de Almaceneros advirtió que continúan produciéndose cierres definitivos. Y señaló un aspecto particularmente preocupante: muchas de las personas que cierran sus comercios pertenecen a un rango etario en el que resulta difícil volver a insertarse laboralmente en otro rubro o segmento.

El escenario combina así una inflación que muestra una desaceleración con ingresos que no logran recuperar el poder adquisitivo perdido, un fuerte crecimiento del endeudamiento y una caída sostenida del consumo que continúa golpeando al comercio minorista.

Escuchá la nota completa con Vanesa Ruiz acá:

LA DESPENSA. Lunes a viernes de 9 a 12hs, con Emilia Calderón.

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