Rubén, vecino del lugar, describió el estado de las calles como crítico y aseguró que los arreglos realizados hasta ahora no han sido suficientes. «Ya no se puede vivir más. Es tremendo. Los baches son cráteres, no son baches», expresó.
Según explicó, la acumulación de agua agrava el problema cada vez que llueve, ya que el agua no tiene por dónde escurrir. «Es mucho el agua que ha caído y no tiene salida para ningún lado. Los arreglos que vienen haciendo son precarios y después se vuelve a romper todo», señaló. La situación genera además dificultades para circular dentro del barrio. «Sacar el auto es un problema, todo lo que ves es barro», agregó.
A los problemas de infraestructura se suma la preocupación por la continuidad del transporte público. Los vecinos indicaron que la línea 62, que ingresa al barrio, podría dejar de hacerlo debido al estado de las calles. «Encima se anunció que la línea de colectivo no va a entrar más acá. Es la línea 62, que es la que entra al barrio», explicó Rubén.
De acuerdo con lo que manifestaron los choferes, el servicio se suspendería hasta que se realicen obras que mejoren la transitabilidad. «Lo que escuché es que no van a entrar hasta que no le den una solución a esto», afirmó.
El vecino también indicó que el barrio aún no cuenta con la escritura de los terrenos, situación que podría influir en la falta de obras de infraestructura. «Esto está judicializado porque todavía no tenemos la escritura», explicó.
En ese sentido, señaló que los vecinos pagan servicios pero no tributan impuestos municipales. «No pagamos impuestos. Pagamos luz, agua y todo, pero no es un impuesto. Calculo que por eso nos están dejando abandonados», sostuvo.
Finalmente, Rubén cuestionó la falta de mantenimiento de las calles y reclamó una solución estructural para el barrio. «Cuando vino la tormenta anterior pasó una máquina, pero las calles siguen siendo un desastre», concluyó.
Escuchá las declaraciones completas de Rubén acá:
LA DESPENSA. Lunes a viernes de 9 a 12hs, con Emilia Calderón.

