Monaldi aclaró que la controversia no debe centrarse en las propiedades del alimento, sino en los riesgos de comercialización. «Desde el lado nutricional no veo ningún efecto negativo», afirmó la especialista, detallando que este tipo de carne posee proteínas de alto valor biológico, es magra y contiene una buena cantidad de hierro.
Sin embargo, el punto crítico reside en la trazabilidad y la habilitación de la faena. «El problema realmente acá es si se lo está vendiendo por una carne que no es, o sea un fraude alimentario, problemas en la trazabilidad y demás, o en el origen del animal en sí», advirtió. En este sentido, recalcó que cualquier iniciativa debe contar con controles estrictos por parte del SENASA y frigoríficos habilitados, diferenciando las experiencias controladas de la faena clandestina.
Sobre las razones por las cuales esta opción genera resistencia en Argentina, la nutricionista señaló que el factor determinante es la costumbre. «Estamos limitados en cuanto a costumbres argentinas», explicó, tras comparar la situación local con países como Francia, donde el consumo de carne equina es habitual.
En el contexto de crisis actual, donde muchas familias han reducido la ingesta de proteínas animales, Monaldi instó a trabajar en la educación nutricional: «Es verdad que hoy en día falta un poco de educación nutricional; la gente podría optar por otros alimentos más económicos, como por ejemplo las legumbres o los huevos, que también nos aportan buena cantidad de proteína».
Finalmente, la profesional concluyó que, más allá de la viabilidad nutricional, cualquier avance en este mercado requiere indefectiblemente de un marco sanitario consolidado y de un debate profundo sobre qué tipos de alimentos la sociedad argentina está dispuesta a incorporar a su dieta.
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LA DESPENSA. Lunes a viernes de 9 a 12hs, con Emilia Calderón.Secciones

