Con una masiva concurrencia y la emotiva presentación del grupo «Folclore en la Sangre», el festival recaudó fondos destinados a ayudar a vecinos que atraviesan momentos difíciles.
En una jornada donde la música y la danza se convirtieron en herramientas de ayuda colectiva, el Club Atlético Zapato organizó una peña solidaria que superó todas las expectativas previas de asistencia. El evento convocó a familias enteras y agrupaciones que se sumaron con un firme propósito: colaborar con quienes más lo necesitan.
La institución de barrio Miralta impulsó este encuentro con un fin estrictamente benéfico. Según explicó Coco Juárez, referente de la organización, los fondos recaudados en esta peña no están destinados a las arcas del club, sino a brindar una ayuda directa a aquellos vecinos de la comunidad que actualmente atraviesan por situaciones o momentos delicados.
Uno de los momentos más emotivos de la tarde fue la presentación de la agrupación «Folclore en la Sangre», un taller de danza folclórica conformado por aproximadamente 20 a 25 personas, en su gran mayoría adultos mayores. Este grupo ensaya de manera regular los días lunes, miércoles y viernes a partir de las 20:30 horas en la calle Arroyo (entre Almagro y Boedo), en el barrio Primero de Mayo.
Su profesor, Andrés, compartió el profundo significado que este espacio tiene para los integrantes: «Lo nuestro es sanador, sana el alma para nosotros y la cabeza funciona de otra forma». Asimismo, manifestó la inmensa felicidad del grupo por participar de esta peña y poder aportar para que la causa solidaria sea un éxito.
El encuentro transcurrió en un ambiente plenamente familiar donde la música en vivo y el baile fueron los grandes protagonistas. El evento contó con el apoyo fundamental de artistas comprometidos, entre quienes se destacó la participación de Nahuel, Marisa y el grupo «Los Quinteros».
Al cierre de la jornada, Juárez transmitió su enorme satisfacción y agradecimiento en nombre del Club Atlético Zapato hacia todos los asistentes y artistas colaboradores, destacando el valor de la unión comunitaria en momentos difíciles y recordando que, en causas como esta, «nadie se salva solo».
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