Ante las crecientes dificultades en la adquisición de la lectoescritura, la organización capacita a voluntarios comunitarios y refuerza el acompañamiento educativo en capillas de la Arquidiócesis.
Desde el Área de Educación y Primera Infancia de Cáritas Córdoba, se llevan adelante estrategias de acompañamiento escolar en diversos centros comunitarios y capillas de la Arquidiócesis. La iniciativa busca hacer frente a los graves problemas de lectoescritura que afectan a niños y jóvenes de la provincia. Según datos expuestos por los coordinadores del programa, las evaluaciones a nivel nacional indican que cerca de la mitad de los alumnos de tercer grado no sabe leer ni escribir, una falencia que suele arrastrarse a lo largo del ciclo lectivo e incluso manifestarse al llegar al nivel secundario.
Esta problemática se agudizó fuertemente tras la pandemia de COVID-19, período en el que los sectores más desfavorecidos no contaron con conectividad ni dispositivos tecnológicos para sostener su educación. A esto se suma la exposición temprana al uso de celulares y pantallas, factor que afecta la paciencia, la tolerancia a la frustración y genera demoras en el desarrollo del lenguaje desde la primera infancia. Asimismo, se advierte que en muchos hogares de contextos vulnerables se carece de libros de cuentos o de herramientas pedagógicas para que las familias puedan acompañar el aprendizaje en casa.
Para abordar esta realidad, Cáritas Córdoba llevó a cabo un taller de estrategias de alfabetización inicial destinado a voluntarios de las distintas comunidades. El espacio promovió una metodología en común centrada en volver a unir el sonido con el nombre de cada letra, facilitando una decodificación progresiva de palabras cortas a complejas. Las actividades se desarrollan en zonas de alta vulnerabilidad social como los barrios Villa Revol, la zona de Los Boulevares, Villa Tela y las inmediaciones de Villa El Nylon, donde algunos apoyos escolares cuentan con hasta 15 años de permanencia.
Los espacios de apoyo escolar operan en el marco de la educación no formal y están sostenidos por voluntarios, entre los que se encuentran docentes jubilados y madres con tiempo y paciencia para dedicar a la enseñanza. A diferencia de la escuela tradicional, en estas iniciativas se trabaja respetando el ritmo propio de cada niño y enfocándose en sus fortalezas particulares, brindando el acompañamiento afectivo necesario para garantizar la alfabetización como pilar clave de la inserción social.
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