En el merendero «Abracitos del Alma», vecinas y familias se capacitan en artesanías y oficios para enfrentar la crisis económica, transformando materiales reciclados en herramientas de trabajo y sustento comunitario.
En el corazón de barrio San Jorge, la Cooperativa San Jorge y el merendero «Abracitos del Alma» se han convertido en un refugio de creatividad y aprendizaje frente a un contexto económico adverso. Bajo la guía de Mónica, los talleres de pintura decorativa, confección y lencería buscan no solo enseñar una técnica, sino brindar una salida laboral real para las más de 30 alumnas inscriptas, entre quienes se encuentran madres del merendero y vecinas de diversos barrios.
El eje central de estas actividades es la transformación de la materia a través del reciclado. Ante la dificultad económica, las alumnas aprenden a recuperar objetos que se consideran basura para darles un nuevo valor, utilizando incluso ropa en desuso para crear alfombras o rellenos, evitando así el costo de telas nuevas. Mónica explica que se les enseña todo el proceso, desde la creación hasta la presentación y venta del producto, fomentando el emprendedurismo como una forma de resistencia.
Sin embargo, el trabajo se realiza en un escenario de creciente necesidad. Adriana, encargada del área social, señala que el merendero asiste actualmente a unas 150 familias, un número que ha crecido significativamente e incluye ahora a padres desempleados que antes no asistían. A pesar de la falta de apoyo estatal y la disminución en la recolección de cartón —su principal fuente de ingresos por reciclaje—, la comunidad se sostiene mediante donaciones, rifas y la venta de productos como pastafrolas.
Pese a los desafíos, el ambiente en los talleres es de esperanza y compañerismo. Alumnas como Cintia, Elizabeth y Carmela destacan que estos espacios les permiten aprender cosas nuevas y encontrar una distracción necesaria en tiempos difíciles. Como bien se resume en el cierre de la jornada, estos encuentros son la «magia» necesaria para utilizar las manos y construir algo que devuelva la ilusión a la comunidad.
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