El Tribunal Superior de Justicia ordenó la libertad de Paola Ortiz tras más de 13 años presa

El máximo tribunal de Justicia de Córdoba hizo lugar al pedido de revisión de la condena presentado por representantes de Católicas por el Derecho a Decidir y de Fuerza Chuncana. Paola Verónica Ortiz había sido condenada a prisión perpetua tras un parto en avalancha ocurrido en 2012. La abogada feminista y presidenta de Católicas por el Derecho a Decidir, Mónica Menini, destacó la importancia del fallo y su impacto como precedente para el abordaje de casos atravesados por violencia de género, pobreza y vulnerabilidad.
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El Tribunal Superior de Justicia de Córdoba ordenó la inmediata libertad de Paola Verónica Ortiz, quien permanecía privada de su libertad desde hacía más de 13 años. La resolución hizo lugar al pedido de revisión de su condena presentado por Rocío García Garro, de Católicas por el Derecho a Decidir, y Julia Luna, de Fuerza Chuncana.

En diálogo con La Despensa, Mónica Menini, abogada feminista y presidenta de Católicas por el Derecho a Decidir, repasó la historia de Paola y destacó la trascendencia de la decisión judicial.

La historia comenzó en 2012, cuando Paola atravesó un parto en avalancha, un evento obstétrico en el que el parto se desencadena de manera repentina y sucede inmediatamente. Según explicó Menini, se trató de una circunstancia extraordinaria en la que Paola debió atravesar el momento prácticamente sola y tomar decisiones en una situación de extrema vulnerabilidad. “En esa situación tomar decisiones, estando solas, tomar decisiones”, señaló la abogada, al referirse a las circunstancias que rodearon el parto. Sin embargo, la Justicia cordobesa consideró que Paola no había cumplido con determinadas obligaciones y la condenó a prisión perpetua por la muerte de su hijo.

Para Menini, aquella sentencia no contempló el contexto integral en el que se produjo el hecho. “El tribunal solamente ve el hecho, es como ver una fotografía. Bueno, en esa foto yo sentencio y digo cuál es la pena, sin mirar todo lo demás que está alrededor de esa circunstancia”, cuestionó.

La abogada también señaló que el caso estuvo atravesado por distintos factores de vulnerabilidad, entre ellos la pobreza, un bajo nivel educativo y situaciones de violencia y abuso que Paola había atravesado a lo largo de su vida. En ese marco, identificó uno de los principales estigmas que, según sostuvo, afectan a las mujeres en el sistema judicial: el de la “mala madre”. “Un estigma que hemos venido trabajando mucho, en especial las abogadas feministas, en los litigios estratégicos, que es el estigma de la mala madre”, explicó Menini. Y agregó que, para un sistema “conservador, fundamentalista religioso, que es sexista”, resulta sencillo reproducir ese estigma.

El caso llegó nuevamente al Tribunal Superior de Justicia a partir del trabajo de las abogadas feministas y de organizaciones que acompañaron a Paola. Menini destacó especialmente que Rocío García Garro y Julia Luna conocieron su situación mientras trabajaban sobre violencia obstétrica dentro del sistema penitenciario. “Es un caso extremo”, afirmó la abogada, quien consideró que la resolución del TSJ marca una línea que debería ser escuchada por todo el Poder Judicial. “No se puede sentenciar sin mirar desde la perspectiva de género, desde la interseccionalidad —usa esa palabra el TSJ de Córdoba—, sin mirar la vulnerabilidad de la pobreza, sin mirar las cuestiones que están alrededor de la violencia de género”, sostuvo.

A partir de esa mirada, el máximo tribunal provincial determinó que Paola había cumplido los años de condena correspondientes y ordenó su libertad. Menini relató que la propia Paola se enteró de la decisión el mismo día en que fue liberada.

La presidenta de Católicas por el Derecho a Decidir también destacó que el fallo puede convertirse en un precedente de relevancia no solamente en Córdoba, sino a nivel nacional y regional. Desde la organización, contó, recibieron felicitaciones de distintos lugares del mundo por la resolución. “Todavía nos cuesta, en una de esas, medir el impacto que va a tener esta sentencia, esta jurisprudencia a nivel de país, pero también a nivel de la región”, afirmó.

En ese sentido, vinculó el fallo con el trabajo académico y de litigio estratégico que vienen desarrollando las abogadas feministas en distintos países de América Latina. También remarcó la necesidad de que la Justicia aplique los convenios y tratados internacionales de derechos humanos incorporados por Argentina. “La perspectiva de género no es una ideología, es una mirada y se debe aplicar transversalmente”, sostuvo Menini.

La abogada también destacó el rol de las organizaciones feministas y sociales y de la comunicación en el proceso. Consideró fundamental la capacidad de movilización del movimiento feminista y el trabajo de las comunicadoras para visibilizar estas situaciones. “Ese trabajo cotidiano 24-7 que hace el movimiento de pedagogía popular en el territorio”, señaló, y agregó: “Si el pueblo no nos estuviera acompañando, no hubiera estas transformaciones”.

En el acompañamiento a Paola también participaron profesionales de distintas disciplinas. Menini mencionó a la trabajadora social Anita Agnelli y a una psicóloga vinculada a Fuerza Chuncana, quienes acompañaron el proceso dentro del servicio penitenciario y trabajaron pensando en una posible salida de Paola.

Para la abogada, este abordaje interdisciplinario fue fundamental, al igual que la participación de numerosas organizaciones. En el marco del litigio estratégico se presentaron 13 amicus de organizaciones y espacios con trayectoria en el país, entre ellos Amnistía Internacional, instituciones y facultades de la Universidad Nacional de Córdoba.

Además, Católicas por el Derecho a Decidir convocó a una mesa de trabajo con organizaciones de distintas partes del país para analizar el caso y definir estrategias de comunicación y acompañamiento.

Menini remarcó también una particularidad del proceso: el nombre de Paola no fue reemplazado por un nombre de fantasía, como suele suceder en los litigios estratégicos de las abogadas feministas. “Este no es un nombre de fantasía. Se llama Paola Verónica Ortiz. Esa es una decisión de Paola”, explicó. Según relató, Paola expresó: “Yo quiero contar mi verdad. Pueden decir mi nombre y mi apellido. Yo voy a contar la verdad de todo lo que me pasa”.

Finalmente, Menini vinculó la liberación de Paola con el momento que atraviesa el movimiento feminista argentino y la cercanía del 39° Encuentro Plurinacional de Mujeres y Diversidades, que se realizará en Córdoba.

La abogada destacó que estos encuentros tienen una dimensión internacional y sostuvo que, por sus características y continuidad, constituyen una experiencia única en el mundo. “Realmente hay una característica del movimiento feminista argentino”, afirmó, y señaló que organizaciones de otros países han intentado replicar la experiencia sin conseguirlo.

En ese contexto, consideró que la resolución sobre Paola Ortiz representa una conquista colectiva y parte de un proceso más amplio de transformación en el abordaje judicial de las violencias de género y las situaciones de vulnerabilidad.

Escuchá la nota completa con Mónica Menini acá:

LA DESPENSA. Lunes a viernes de 9 a 12hs, con Emilia Calderón.

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