La cuarentena de los docentes precarizados

La cuarentena ha mostrado las falencias de los servicios de seguridad, del sistema de salud y de las economías de cada país. Sin dudas, un fenómenos inesperado que puso a los gobiernos a trabajar sin descanso, en la búsqueda de soluciones, (o a desestimarlas, en algunos lamentables casos).

En Argentina, las medidas paliativas económicas se dispusieron para trabajadores precarizados o desempleados, y con respecto a quienes despiden a sus trabajadores con todos los recursos que el gobierno dispuso, el mismo presidente Alberto Fernández fue implacable: «Hay miserables que despiden a quienes trabajan en momentos de crisis… voy a ir tras ellos», insistó en sus discursos.

Y si de áreas precarizadas hablamos, los docentes y quienes integran el área de educación son una parte de ella. A duras penas, 17 trabajadores y trabajadoras del Instituto especial Sullai, ubicado en Barrio Marqués de Sobremonte, siguen denunciando, meses antes del inicio de la pandemia, que se adeuda el sueldo por parte de las autoridades educativas.

«Todavía nos están debiendo parte del sueldo de febrero», explica una de las docentes afectadas. «Cada mes cobramos lo que nos deben en cuotas de 2000 o 3000 pesos y más aun teniendo en cuenta que nuestro sueldo es de 15000, es decir muy poco», remarca.

Si bien la crisis derivada de la pandemia compliecó el pago de salarios en general, el problema de trasfondo de los docentes del Instituto Sullai data desde hace meses, y luego de reclamos de quienes quedaron vulnerados, recibieron un mínimo porcentaje de lo que se adeuda.

» El otro día nos comunicaron por mens que no tenían novedad de pago ya que por esta emergencia las obras sociales no pagan, así que no tenemos ninguna esperanza de cobrar», cuenta ladocente.

Otro de los afectados explica que sin ser ajenos al conexto general, es una situación de urgencia máxima, ya que muchos de los que quedaron sin recursos no pueden siquiera acceder a las medidas de emergencia, ya que están como empleados en blanco, al menos para los papeles legales.

«Nosotros entendemos lo que está pasando, pero seguimos considerando que al ser empleados privados de la institución, son ellos quienes deben garantizar nuestro sueldo», destaca otro afectado de la institución.

Al ser una escuela especial, los ingresos son abonados por las obras sociales de los estudiantes, y desde la patronal aducen que el retraso sigue siendo debido al no cumplimiento de las mismas. Y mientras tanto, en los momentos de mayor vulnerabilidad, estos docentes quedan expuestos a pedir prestado plata, o sobrevivir en medio de una pandemia sin poder garantizarse los insumos necesarios para la subsistencia.