La UNC desarrollará un índice de pobreza multidimensional

Un equipo interdisciplinario de la Universidad Nacional de Córdoba (UNC) trabaja en la elaboración de un índice de pobreza multidimensional destinado a medir las condiciones de vida de la población cordobesa desde una perspectiva más amplia.
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La iniciativa cuenta con financiamiento del Observatorio Social y Cultural para el Desarrollo Sostenible, dependiente de la Secretaría de Ciencia y Tecnología de la UNC, y apunta a construir una herramienta que contemple no sólo los ingresos económicos, sino también variables vinculadas a salud, educación, empleo, vivienda y acceso a servicios básicos.

El proyecto surge en medio del debate generado tras la última publicación del índice de pobreza del Indec correspondiente al segundo semestre de 2025. Según el organismo nacional, la pobreza alcanzó al 28,2% de la población, lo que representó una baja interanual de 10,6 puntos respecto a 2024.

Sin embargo, distintos especialistas vienen cuestionando que la medición oficial contemple únicamente variables monetarias, en un contexto atravesado por caída del consumo, pérdida del poder adquisitivo y aumento de la precarización laboral.

“Buscamos superar la visión del ingreso monetario como única fuente de carencias para entender la naturaleza profunda de la pobreza estructural, proporcionando una herramienta técnica que sirva para el diseño de políticas públicas más efectivas, focalizadas y que logren una reducción sostenible de la pobreza”, explicó Adrián Moneta Pizarro, profesor titular de Econometría de la Facultad de Ciencias Económicas de la UNC y responsable del proyecto.

Actualmente, el índice de pobreza del Indec se calcula comparando los ingresos declarados por los hogares en la Encuesta Permanente de Hogares (EPH) con el costo de la canasta básica.

“Si los ingresos del hogar están por debajo del valor de esta canasta, estadísticamente esa familia es pobre. Se calcula cuántas familias del total están en estas condiciones y de allí sale el porcentaje de hogares pobres. Luego, se observa cuántas personas viven en esos hogares y así se obtiene el porcentaje de personas pobres”, detalló el investigador.

Moneta Pizarro sostuvo además que existen dudas respecto a algunos datos difundidos por el organismo nacional, especialmente en relación al incremento informado en los ingresos de trabajadores informales.

“Este dato es el que genera mayor desconcierto ya que es muy difícil de conciliar con una economía donde el consumo masivo cae, la industria se achica y el desempleo subió al 7,5%. Por eso, mientras la tasa de pobreza dice que hay menos pobres, la percepción social es de fragilidad porque el mercado laboral está cada vez más precarizado”, afirmó.

El especialista también cuestionó la actualización de la canasta básica utilizada como parámetro de medición. Según explicó, el esquema vigente mantiene patrones de consumo de hace dos décadas y no refleja el peso actual de servicios como electricidad, gas, transporte o internet dentro de la economía familiar.

“En la actualidad, las tarifas de los servicios (electricidad, gas, transporte e internet) pesan mucho más en el presupuesto familiar”, señaló.

Y agregó: “Hay quienes piensan que fue por esto que el gobierno prefirió no actualizar la metodología de la canasta básica y lograr de esta forma que la caída de la pobreza parezca mayor”.

Desde el equipo de investigación remarcan que la pobreza no puede analizarse únicamente desde los ingresos económicos.

“Ser pobre no es solo no tener plata, sino sufrir privaciones en varios aspectos de la vida al mismo tiempo, como no tener acceso a salud, a una educación de calidad o a una vivienda digna con servicios básicos”, indicó Moneta Pizarro.

El nuevo índice buscará construir un mapa provincial con representación tanto en la ciudad de Córdoba como en localidades del interior.

“Nos permitirá construir por primera vez un mapa de la pobreza multidimensional con representatividad en toda la provincia, incluyendo zonas del interior que hoy son invisibles para la estadística nacional. Esto es clave porque las realidades locales son muy distintas y, a menudo, los promedios nacionales ocultan dimensiones y privaciones urgentes que solo se ven al bajar al territorio”, destacó.

La investigación reúne a especialistas de las facultades de Ciencias Económicas, Ciencias Médicas, Ciencias Sociales, Filosofía y Humanidades, Arquitectura, Urbanismo y Diseño, y Odontología.

El relevamiento se realizará mediante una encuesta propia diseñada específicamente para el contexto cordobés.

Finalmente, el docente sostuvo que la herramienta permitirá que los datos locales “hablen por sí mismos” para identificar cuáles son las privaciones más críticas en los distintos territorios de la provincia.

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