Al inicio de la entrevista, Galán expresó su acompañamiento a la familia de la adolescente asesinada y sostuvo que la provincia atraviesa un momento de profundo dolor. “Córdoba está de duelo, estamos de duelo y hay como un gran dolor social por lo que hemos vivido esta última semana”, afirmó.
En relación con el contexto nacional, consideró que existe un retroceso en materia de derechos de las mujeres y diversidades. Según señaló, desde la llegada de Javier Milei al gobierno se profundizó una tendencia internacional que se expresa en el cierre de áreas estatales, el desfinanciamiento de programas y el cuestionamiento de conquistas históricas.
“Hay todo un retroceso en términos de los derechos adquiridos por las mujeres y distintos colectivos”, aseguró. Además, cuestionó el cierre del Ministerio de las Mujeres y los recortes presupuestarios destinados a la prevención y asistencia ante situaciones de violencia de género.
Para Galán, los discursos que niegan o minimizan estas problemáticas tienen consecuencias concretas. “Cuando uno ve todo ese discurso de odio que además se materializa en cerrar áreas institucionales, desfinanciar y cerrar los presupuestos, de alguna forma se habilita el tema de las violencias”, sostuvo.
También remarcó que los datos actuales reflejan la gravedad de la situación. “104 femicidios en lo que va del año, la verdad que es terrible que nos pase esto en la Argentina”, expresó.
Durante la entrevista, Galán puso el foco en los antecedentes de Claudio Barrelier y en el accionar de la Justicia antes del femicidio de Agostina Vega. “No se puede ver esto como un hecho aislado. Hay que verlo más extensamente en el tiempo”, afirmó al recordar que Barrelier había estado detenido durante 20 días en 2025 por una causa vinculada a violencia de género y privación ilegítima de la libertad.
El dirigente social recordó el testimonio de un vecino que declaró haber visto a una mujer escapar desnuda de la vivienda del acusado mientras pedía auxilio. “¿Cómo es que alguien que estuvo 20 días preso por violencia de género puede volver a trabajar para el Estado?”, se preguntó.
En ese sentido, cuestionó la ausencia de medidas posteriores a aquella causa judicial y planteó una serie de interrogantes sobre la actuación de funcionarios, abogados y fiscales involucrados. “¿Qué hizo este fiscal para no poner la carátula de violencia de género en ese caso y solo privación ilegítima de la libertad? ¿Por qué salió tan rápido? ¿Por qué no hubo un seguimiento de la Justicia?”, manifestó.
Asimismo, consideró que el acusado debería haber atravesado instancias de seguimiento y tratamiento. “Tenés que hacer un tratamiento de reeducación, como hoy te pide el Polo de la Mujer cuando pasan este tipo de cosas. Tenés que hacer terapia”, señaló. Y agregó: “Tal vez si le hubieran hecho algún tipo de tratamiento psiquiátrico o psicológico se podría haber caracterizado la personalidad de este personaje siniestro. Nada de eso se hizo”.
Galán sostuvo que detrás del caso existen múltiples factores que deben ser investigados y analizados de manera conjunta. “La relación con las barras bravas, el consumo de estupefacientes, la venta de droga, la relación con algunos sectores políticos y la Justicia, es algo que está como un caldo de cultivo abajo de todo este caso”, afirmó.
Por ese motivo, consideró que la discusión no debe limitarse al hecho puntual. “Hasta que no abordemos integralmente la cuestión van a seguir habiendo elemento a elemento este tipo de hechos”, advirtió.
Finalmente, insistió en la necesidad de fortalecer la perspectiva de género dentro de las instituciones estatales, especialmente en los ámbitos judiciales y policiales. “Esta perspectiva está muy por detrás de lo que la sociedad está demandando”, concluyó.
Escuchá la nota completa con Marco Galán acá:
LA DESPENSA. Lunes a viernes de 9 a 12hs, con Emilia Calderón.

