En diálogo con Radio La Ranchada, el director de Radio Asamblea, Lautaro Gravano, explicó que la organización nació a partir de las asambleas populares surgidas tras la crisis de diciembre de 2001. «La asamblea surge en 2002, como tantas otras después de diciembre de 2001. Muchas fueron perdiendo fuerza, pero la Asamblea de Juan B. Justo y Corrientes siguió creciendo desde el trabajo colectivo, las actividades comunitarias y el acompañamiento a personas que en aquel momento estaban por fuera del sistema», recordó.
Con el paso de los años, ese trabajo derivó en la creación de un medio de comunicación propio. «En ese crecimiento apareció la necesidad de tener una voz propia en los medios. Así nació Radio Asamblea. Ya cumplimos 15 años y hoy sostenemos una radio comunitaria junto a un apoyo escolar, una olla popular, talleres y distintas actividades pensadas para trabajar con la comunidad», señaló.
Gravano cuestionó que, en un primer momento, la AABE enviara una notificación sin conocer qué funcionaba en el edificio. «Mandaron un comunicado describiendo que había una puerta negra, sin saber que detrás de esa puerta funcionaba una radio y todo este trabajo comunitario. Después, en la última notificación, reconocen que la Asamblea cumple con los objetivos para los cuales tenía asignado ese espacio, es decir, brindar un servicio cultural y comunitario. O sea, reconocen que hacemos lo que corresponde, pero igual quieren desalojarnos», afirmó.
En ese sentido, sostuvo que la decisión responde a intereses económicos. «Están queriendo hacer caja. Eso es fundamentalmente lo que está sucediendo. En el medio quedamos nosotros y toda la gente que encuentra acá un lugar para estar, para desarrollarse y para construir comunidad», expresó.
Consultado sobre el contexto urbano en el que se encuentra el edificio, Gravano explicó que el espacio está ubicado a pocas cuadras del Movistar Arena, en una zona donde el desarrollo inmobiliario se intensificó en los últimos años. «No tenemos la certeza de que haya un negocio específico sobre nuestro edificio, pero es evidente que la zona se volvió muy codiciada. Después de que elevaron las vías del ferrocarril, todos esos terrenos pasaron a tener muchísimo valor», indicó.
Además, cuestionó el impacto que esos emprendimientos generaron sobre la vida cotidiana del barrio. «El Movistar Arena rompió absolutamente todo el barrio. Para quien va a un recital puede ser muy lindo, pero para quienes vivimos ahí cambió completamente la identidad barrial. Antes estacionabas para visitar a tu familia; ahora siempre hay alguien queriendo cobrarte por estacionar. Se destruye esa lógica comunitaria», sostuvo.
Frente a la posibilidad de perder el edificio, Radio Asamblea y la Asamblea Popular comenzaron una campaña de visibilización que incluye festivales, actividades públicas, difusión en medios y acciones judiciales. «Estamos golpeando todas las puertas posibles. Duele mucho saber que hacés algo valioso para tanta gente y que quieran hacerlo desaparecer sin siquiera mirarlo. Por suerte logramos mucha visibilidad y cada vez más medios y organizaciones nos acompañan», destacó.
En paralelo, explicó que también avanzan por la vía legal. «No es que nos sentamos en la puerta diciendo ‘de acá no nos vamos’. Tenemos asesoramiento jurídico y estamos haciendo todas las presentaciones que correspondan. Si hay que firmar un nuevo contrato o cumplir algún trámite, estamos totalmente dispuestos», aseguró.
Gravano también remarcó las contradicciones que atraviesa la situación institucional de la emisora. «La Legislatura porteña acaba de declarar a Radio Asamblea de interés para la comunicación social. Tenemos reconocimientos de la Cámara de Diputados de la Ciudad, de la Legislatura, de la Comuna. Entonces resulta muy contradictorio que, mientras distintos organismos reconocen el valor de nuestro trabajo, el Estado nacional quiera desalojarnos», planteó.
Finalmente, insistió en que el espacio cumple una función social irremplazable. «La radio informa sobre todo lo que pasa en el barrio, difunde actividades culturales, ayuda a que la gente conozca los espacios que tiene cerca, acompaña denuncias de violencia, genera oportunidades para quienes quieren aprender comunicación y, además, hace radio todos los días. Es un trabajo muy valioso para la comunidad», sostuvo.
Y concluyó: «Uno termina pensando que esto responde a la necesidad de vender todo para recaudar. No sabemos si detrás hay un interés particular sobre este edificio o si simplemente forma parte de esa lógica, pero nosotros vamos a seguir defendiendo este espacio porque hace muchos años que trabaja para el barrio y para la comunidad».
Escuchá la nota completa con Lautaro Gravano acá:
LA DESPENSA. Lunes a viernes de 9 a 12hs, con Emilia Calderón.

